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El lado triste del beisbol japonés

¿Cuál era el secreto de Robert Marcano para poder reportarse cada año a los Tiburones de La Guaira, a pesar de ser estrella de los Bravos de Hankyu?

 

Puede que Marcano disfrutara del relativo privilegio de jugar en otra época. Y decimos relativo, porque eran los bajos salarios de entonces lo que permitía, e incluso obligaba a los astros de entonces a jugar pelota invernal en sus países de origen, así se tratara de Luis Aparicio, Víctor Davalillo o César Tovar.

 

Es célebre la anécdota de Rubén Mijares, entonces gerente general del Magallanes, y Don Baylor, bigleaguer contratado por los Navegantes: Baylor pidió un aumento antes de venir, porque necesitaba 1.000 dólares mensuales adicionales al salario acordado. Necesitaba pagar la hipoteca de su casa.

 

El sueldo mínimo en la MLB ronda hoy los 500.000 dólares, más de lo que percibe el presidente Barak Obama y 10 veces lo que recibe un buen asalariado en Estados Unidos.

 

Era lógico que Marcano se reportara a los escualos, a pesar de ser el importado de mayor renombre en la NPB, las Grandes Ligas del archipiélago.

 

Pero cabe, entonces, otra pregunta: ¿Qué hacía Alex Cabrera para poder reportarse cada año al Pastora de Los Llanos, pese a ser el principal astro de los Leones de Seibu?

 

Cabrera llegó a igualar el récord de jonrones para una temporada en los torneos nipones, con 55, emulando nada menos que al legendario Sadaharu Oh. Fue Jugador Más Valioso y en algún momento llegó a ser también el forastero mejor pagado en aquel circuito.

 

El Samurái, pese a ello, siempre jugó aquí. Llegaba tarde, claro, porque la temporada en el Lejano Oriente se alarga hasta bien entrado el otoño boreal. Pero jugaba y repetía lo mismo: que había impuesto en su contrato una cláusula que se lo permitía.

 

Son muchos los aspectos que condicionan la participación de los peloteros criollos en el Caribe. Japón los ha copiado todos, porque ahora sus salarios son casi tan ricos como los de la gran carpa.

 

Las estrellas consagradas, como lo fueron Alex Ramírez y Roberto Petagine, se arriesgan a no perder futuros contratos multianuales y multimillonarios, en caso de lesionarse gravemente en la LVBP.

 

Otros que no lo son, que están apenas recién firmados, reciben la inmediata presión de sus nuevos patronos, en el deseo de cuidar su inversión. La lista es larga..

 

Ernesto Mejía y Guillermo Moscoso ya entran en el primer grupo. Mejía cierra la temporada regular de 2014 como uno de los principales jonroneros de la Liga del Pacífico y Moscoso termina un exitoso año como lanzador abridor.

 

Ambos han pedido autorización a sus equipos, los Leones de Seibu y las Estrellas de la Bahía de Yokohama, para poder defender a las Águilas del Zulia y los Leones del Caracas.

 

Mejía está discutiendo un contrato multianual, gracias a todos sus cuadrangulares. Moscoso acaba de conseguir un pacto para 2015, que le garantizará más dinero que todo el que recibió por jugar durante cinco temporadas en las mayores con los Rangers de Texas, gracias a su marca de 9-8, con 3.25 de efectividad en 22 aperturas con Yokohama.

 

Puede que al final ambos se muestren aquí. Pero lo más probable es que Marcano y Cabrera sigan siendo las excepciones, dos casos raros en medio de esa realidad con el beisbol japonés que tanto impacta a la pelota invernal.

 

Twitter: @IgnacioSerrano

www.elemergente.com

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Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

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