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El invierno interminable de Elvis Andrus

Elvis Andrus sabe lo que le viene. “Va a ser un invierno muy largo”, dijo al terminar el encuentro entre los Rangers y los Azulejos, el miércoles.

La eliminación de Texas debido, en buena medida, a los dos errores del venezolano y a la jugada que no pudo enmendarle a Mitch Moreland, marca el peor momento en la carrera del campocorto. Así lo admitió. Y no es grandilocuencia.

Es injusto. Pero así es el beisbol.

Alguien por allí también señaló la cantidad de errores cometidos por Andrus cada temporada, para justificar su derrumbe en Toronto. Es una errada apreciación.

El campocorto maracayero es uno de esos casos paradójicos, que demuestran la liviandad de las estadísticas tradicionales como principal modo para precisar la habilidad de un defensor.

Andrus, en efecto, cometió 22 pecados en la campaña regular. Únicamente Marcus Siemen, que sumó 35 con los Atléticos, e Ian Desmond, que acumuló 27 con los Nacionales, sobrepasó el total del criollo.

El shortstop de los vigilantes igual cerró con .972 de porcentaje de fildeo, lo que de por sí debería llamar a la atención. ¿Cómo alguien con tantas marfiladas puede tener un promedio aceptable con el guante? Aceptable en términos de lo que aceptan quienes consideran esa estadística como una pieza fundamental para analizar a un defensor.

La respuesta está en el alcance de Andrus y su verdadera utilidad en las paradas cortas: no hay alguien que le llegue a más pelotas que él en todas las Grandes Ligas. Nadie.

El nativo es víctima de su agilidad. Usualmente llega a donde no llega la mayoría. Hace disparos más exigidos. Tiene más oportunidades de fallar.

Andrus fue líder este torneo en outs realizados entre los paracortos, con 249. También encabezó la gran carpa con 516 asistencias, más de 50 por encima de su inmediato perseguidor.

Véase de este otro modo, para medir la verdadera capacidad y aporte del aragüeño.

J.J. Hardy lideró la Liga Americana con un porcentaje de fildeo de .993 y Andrelton Simmons encabezó con .988 la Nacional. Hardy participó en 456 jugadas y cometió 3 errores. Simmons estuvo involucrado en 679, con 8 fallos. Andrus se vio envuelto en 765, con 22 yerros.

El resultado de esta cuenta es que Hardy ayudó a poner fuera a 453 rivales, Hardy a 671 y Andrus a 743. ¿Cuál torpedero es preferible? ¿A quién quisiera tener usted?

El de Texas se mantiene como uno de los más eficaces y rendidores en la MLB, no importa cuántos errores sume. En su caso, eso es una nimiedad. Pero sí es desolador que justamente haya perdido ese roletazo y el disparo de Beltré cuando más importaba y cuando más personas atendían al televisor.

Andrus cometió un pecado cada siete juegos en la zafra regular. Y de pronto, agregó dos en tan solo siete minutos, además de no poder manejar un tiro que se convirtió en otra jugada crucial. ¿Por qué? Por azar. Por mala suerte. Porque el beisbol es así.

Es doblemente lastimoso, porque por fin había levantado con el bate, después de dos años. A partir del 10 de julio, y en 77 encuentros, ligó para ..283/.328/.406, con 16 robos y 21 tubeyes, Multiplíquese por dos y sería una brillante cosecha para alguien como él.

El invierno boreal todavía no empieza. Pero para Andrus, uno de los mejores campocortos del beisbol, lamentablemente ya comenzó.


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Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

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