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La interminable espera de La Guaira

El primer equipo que disputó seis finales consecutivas en Venezuela es también el que más tiempo ha esperado para celebrar una conquista.

Los Tiburones quedaron fuera el miércoles, al caer en el séptimo de la semifinal contra los Tigres. La próxima corona deberá esperar al menos hasta enero de 2017, lo que alargará a 31 años la sequía iniciada en 1986.

Es demasiado tiempo. Lo saben los propietarios, lo sienten los directivos, lo viven los aficionados.

Poco de bueno podrá rescatarse mientras esa seguidilla no se corte, y eso es injusto. La Guaira avanzó este campeonato, no sólo en el total de victorias, pero sólo una corona serviría de consuelo a una franquicia con tanta historia y tan larga espera.

¿Qué deja positivo para los salados el torneo que acaba de finalizar?

Los litoralenses clasificaron temprano y clasificaron bien. Aprovecharon el nuevo formato para asegurar el pase a los playoffs el 15 de noviembre. Cerraron con récord positivo. Ganaron 7 de 13 juegos en la postemporada. Quedaron eliminados en la lotería de un séptimo duelo.

Hubo aciertos en la importación. Brian Burgamy, el cubano Ronnier Mustelier y el dominicano Alexis Candelario fueron decisivos de principio a fin. Ryan Kussmaul volvió a ser un relevista adecuado. Jake Haole y otros rindieron en la recta final. Todos deberían formar la base del próximo torneo.

La gerencia trajo forasteros de renombre, como el colombiano Jorge Alfaro. No estaba en sus manos que fallara, como falló. Y hubo capacidad de reacción, conforme avanzaba la justa: a los escualos nunca les hizo falta un importado a lo largo de la justa.

Fue un acierto del alto mando ratificar a Buddy Bailey como estratega. Ningún equipo ha ganado consistentemente en la LVBP en las últimas décadas sin un cuerpo técnico estable.

La ratificación de Bailey conllevó una responsabilidad mayor para él en el diseño del roster. Fue un trabajo de muchos meses, desde el spring training.

Hay peloteros que no gustan de sus modos y no pocos se han marchado molestos. Pero el estadounidense no ha perdido el toque. Es un hombre de beisbol, con conocimiento del juego y con una idea clara de las peculiaridades del beisbol invernal.

Hubo casos reveladores de compromiso con la divisa. Lo de Carlos Sánchez fue emocionante. Pero los escualos sufrieron del mismo mal que otras escuadras, al ver cómo sus principales figuras se mantenían ausentes.

El equipo con más bigleaguers en 2015 no tuvo una representación proporcional de grandeligas en esta oportunidad.

Más allá del affaire Odúbel Herrera y del permiso que le negaron a Francisco Rodríguez, Salvador Pérez, Alcides Escobar y Miguel Rojas, cuyo plan era regresar para jugar en enero, resultó un problema la falta de esos venezolanos que han ganado sus galones en la MLB.

Balita Ortega, por ejemplo, ha podido ser el centerfielder del equipo en enero, pero dice la novena que no respondió las llamadas. ¿Cuánto influyó en eso la situación del país y cuánto puede ser manejado por los propios Tiburones?

En la respuesta a esa pregunta está la posibilidad de contar con un equipo aún más potente. Este lo era, pero no tanto como para regresar a la final.

La Guaira parece estar haciendo lo que debe hacer para disfrutar de un período largo de éxito. Injusto o no, nada de eso vale mientras no llegue la ansiada corona.


iserrano@el-nacional.com 

@IgnacioSerrano

www.elemergente.com

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Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

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