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Un inesperado candidato al Novato del Año

Josmil Pinto era en marzo el principal candidato venezolano al premio Novato del Año esta temporada. El plan de los Mellizos era que terminara siendo el receptor titular y los buenos números que logró en septiembre permitían a todos pensar en grande.

Yangervis Solarte fue la gran figura criolla entre los reclutas, de abril a mayo. Surgió prácticamente de la nada, invitado al spring training, y se adueñó de un lugar todos los días en el lineup de los Yanquis.

Pinto fue a parar a las menores. No bateó como se esperaba y Minnesota decidió bajarle, para hacerle trabajar en su defensiva.

Solarte también fue bajado, después de un prolongado slump, aunque en los últimos días vive una segunda oportunidad con Nueva York.

El camino que conduce al Novato del Año puede ser sinuoso y difícil. No es un azar que únicamente dos nativos, Luis Aparicio y Oswaldo Guillén, hayan conseguido la distinción en las más de siete décadas que han transcurrido desde el debut del Patón Carrasquel.

El caso de Masahiro Tanaka es claro. Apenas días atrás, lucía como un gran contendor. Vaya, lo era incluso para el Cy Young. De pronto, una dolencia en el codo termina mostrando un desgarre parcial en el ligamento colateral lunar y el japonés queda virtualmente fuera de carrera.

La lesión de Tanaka dejó al cubano José Abreu como el rival a vencer en la Liga Americana. Cerró la primera mitad con 29 jonrones, 73 empujadas y una línea ofensiva de .292/.342/.630.

Si mantiene ese OPS de .972, el antillano va a recibir gran apoyo como Jugador Más Valioso, no digamos ya en la votación para seleccionar al mejor recluta.

Rougned Odor (.260/.296/.391 como intermedista de los Rangers) y Eugenio Suárez (.265/.345/.429 como inesperado campocorto de los Tigres) tendrían mayor opción aquí, de no ser por Abreu. Ya veremos qué les depara la segunda mitad.

Pero esta primera parte del torneo en la gran carpa, finalizada formalmente con el Juego de Estrellas, ha dejado una sorpresa agradable en la Liga Nacional: David Peralta.

Hace cinco temporadas era lanzador. Apenas dos años atrás estaba en una liga independiente, reinventándose como jardinero.

El toletero zurdo comenzó la segunda mitad convertido en outfielder titular de los Diamantes, gracias a una buena defensa y una sólida línea de .321/.345/.455. En sus primeros 36 juegos, mostró algo de poder, mucho contacto y un guante adecuado.

Peralta pasó abril y mayo en las menores. Por eso no ha causado un ruido equivalente a sus promedios en la discusión del posible Novato del Año.

Su ventaja en esta carrera es que nadie ha descollado en la Nacional, hasta ahora. No hay un Tanaka, un Abreu que luzcan predestinados.

Mike Olt tiene 12 cuadrangulares, pero con .144 de average. Jeurys Familia ha salvado 4 con los Mets y tiene 2.06 de efectividad, aunque en apenas 48.0 innings.

El candidato más sólido en el viejo circuito tiene que ser Billy Hamilton, el velocista de los Rojos. Se ha robado 38 bases, segundo en su liga y tercero en las mayores, y batea para .285/.319/.423.

Hamilton ha estado mejor de lo esperado. Ha defendido de gran modo la pradera central de un club que aspira a los playoffs y se repuso a un gélido comienzo en abril. Si tomara más boletos, sacaría mayor provecho a sus habilidades naturales.

También tiene que mejorar entre las bases, porque lo han puesto out 15 veces en sus intentos de robo. Son demasiadas.

Peralta tendrá menos chance que Hamilton para sumar anotadas y extrabases, por esos dos meses que estuvo en las menores. Pero si mantiene sus promedios, debe convertirse en su gran rival. Nada malo para alguien que apenas hace un lustro perdió su carrera como lanzador.

iserrano@el-nacional.com
Twitter: @IgnacioSerrano
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Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

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