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La hora de Carlos González

Pocos peloteros venezolanos generan más expectativas que Carlos González cada temporada. 

¿A dónde llegará? Preguntan algunos. ¿Qué será capaz de hacer? ¿Logrará, por fin, el esquivo 30-30? ¿Se convertirá finalmente en el gran pelotero que promete ser?

En cierto modo, es injusto. El zuliano ha hecho grandes cosas en sus siete zafras. Fue líder en hits y bases alcanzadas en la Liga Nacional, en 2010, cuando también fue campeón bate, con .336 de average. Tiene tres guantes de oro, dos juegos de estrellas y un bate de plata.

¿No son suficientes pruebas de grandeza?

A CarGo le pasa como le sucedió a Bob Abreu. Es capaz de hacer tantas cosas, que es imposible no especular sobre cuán alto puede estar su techo.

El Comedulce combinó velocidad y poder, paciencia y regularidad. Es el único, junto a Barry Bonds, con al menos 1.000 anotadas, 1.000 empujadas, 1.000 boletos, 2.000 hits, 250 jonrones, 500 dobles y 400 bases robadas. ¡Y todavía muchos dudan que tenga méritos para el Salón de la Fama!

La principal diferencia entre ambos ha sido la durabilidad. Y que González tiene una defensiva superior. Porque sus logros obligan a imaginar lo que habría hecho este toletero zurdo, en caso de no haber pasado por el quirófano tres veces en los últimos dos años.

El marabino se quedó a 4 estafas del 30-30, en ese soñado 2010. Pero en cuatro torneos al hilo, hasta 2013, consiguió el 20-20. Eso sólo lo ha hecho Abreu, entre los venezolanos. Magglio Ordóñez, el otro 20-20 criollo, apenas lo consiguió una vez.

González es el cuarto jugador del patio con más de 100 vuelacercas y 100 bases robadas en las mayores. Tiene .872 de OPS, el segundo más elevado en la expedición nacional, mejor que Ordóñez o Andrés Galarraga, y únicamente inferior a Miguel Cabrera. Su OPS ajustado dice que ha sido 21 por ciento mejor que el promedio de sus colegas en aquellos estadios donde ha jugado.

Nunca ha disputado 150 choques en una justa. He allí el problema. Desde 2011, no ha pasado de 135. Faltó a 144 compromisos en los últimos dos años. Benditas lesiones.

Todos sufren tirones musculares y se lastiman los ligamentos. Para él, ha sido un piélago de calamidades. Un tumor benigno en uno de los dedos de sus manos. Tendinitis en una rodilla. Apendicitis. No es un pelotero de cristal, como dice el refrán popular sobre quienes pasan mucho tiempo incapacitados. Ya es mala fortuna.

También es alguien con gran potencial. A sus 29 años de edad, está en el punto más alto de sus aptitudes físicas, al menos en teoría. Puede que lo mejor esté por venir.

Es una estupenda promesa, cuando se trata de un bateador con una línea ofensiva de ..294/.351/.520; un aporreador que lideraba la Liga Nacional con 26 vuelacercas en 2013, antes del problema en la mano.

Todavía se apunta a su rendimiento fuera de casa o contra los pitchers zurdos, para señalar sus puntos débiles.

Quizás ya encontrara la solución. En 2013, su última temporada con más de 100 juegos, le bateó .310 a los zurdos, con .875 de OPS, y dejó .332 en la carretera, con .987 en la suma del slugging y el OBP.

González está sano, hoy. Dice sentirse fuerte y en plenas capacidades. Así que ahora, con la campaña en su alborada, es hora de volver a preguntar: ¿a dónde será capaz de llegar?

Twitter: @IgnacioSerrano

www.elemergente.com

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Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

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