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El heredero venezolano de Derek Jeter

Ningún venezolano ha triunfado con los Yanquis después de ser el prospecto número uno de esa organización. Pero la afirmación oculta una parte de la realidad: desde hace dos décadas, los neoyorquinos no dependen de sus granjas y suelen salir de compras en pos de su próxima estrella.

Gleyber Torres espera cambiar ambas tendencias. El caraqueño debería llegar a las Grandes Ligas en 2018 y reclamar la titularidad a más tardar en 2019. Para entonces, tendrá 22 años de edad.

Su nueva organización ya no apela a la billetera, como hacía el fallecido George Steinbrenner. Sus hijos son más conservadores y eso tiene consecuencias. Una de ellas quizás sea la posición secundaria que ocupan los bombarderos en la tabla de posiciones. Otra, sin duda, es ese acuerdo con los Cachorros de Chicago, en el que entregaron al cubano Aroldis Chapman y adquirieron a Torres, al relevista Adam Warren y dos prospectos del outfield.

Es una negociación interesante para el equipo más popular, detestado y temido del beisbol.

La última dinastía de esa franquicia se debió gracias al dinero de Steinbrenner, pero sobre todo al corazón surgido desde dentro, ese grupo que creció junto, simbolizando el orgullo Yanqui.

Eran jugadores excepcionales: el campocorto Derek Jeter, el receptor Jorge Posada, el jardinero central Bernie Williams, el abridor Andy Pettitte, el relevista Mariano Rivera y el camarero Alfonso Soriano, sustituido luego por Robinson Canó. La línea central, la parte delantera de la rotación y el cierre.

La nueva realidad económica ha puesto al gerente general Brian Cashman a hacer lo que antes no hizo (aquella cosecha de talentos en los años 90 se le debe a Gene Michael, que la formó y la vio llegar, antes de ceder el cargo a Cashman).

En parte porque los mulos usaron sus ligas menores como piezas de cambio, en parte por lo sobredimensionado que siempre está su sistema de granjas, ningún prospecto venezolano de primera línea cuajó en el Bronx.

Jackson Melián se fue, sin poder debutar en las Grandes Ligas. Dioner Navarro se convirtió en catcher titular de otras novenas, con altos y bajos. Jesús Montero se diluyó en Seattle. Todos, en su momento, llegaron a ser los número uno del escalafón.

 

Tampoco pudo consolidarse Juan Rivera. Ramón Flores está en Milwaukee. Francisco Cervelli, Yangervis Solarte y José Pirela no eran realmente prospectos, entendiéndose por prospecto esa consideración especialísima que se concede a unos pocos reclutas elegidos.

Torres rompe ese molde, como lo rompe esta transacción con los Cachorros. Billy McKinney pasa a ser uno de los patrulleros del futuro en las granjas neoyorquinas y el venezolano se convierte en el eventual sucesor de Jeter.

Es una estupenda noticia y un enorme desafío. Jugar en Yankee Stadium puede traer fama y fortuna, muchos jonrones por esas bandas de 315 pies y gran presión mediática. El tiempo dirá.

Torres está forjado con ese material, en teoría. Por eso recibió 1,7 millones de dólares por firmar hace tres años.

En la primera revisión ya sale ganador, pues desplazó al también campocorto Jorge Mateo como prospecto número uno del equipo en el ranking de MLB Pipeline.

Ha bateado más que el dominicano en Clase A. Se entiende la decisión de los evaluadores.

Lo demás depende de él, de aquí en adelante.

 

@IgnacioSerrano

www.elemergente.com

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Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

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