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También hay que hablar de esta Vinotinto

Venezuela no viajó al torneo mundialista Premier 12 con el objetivo de ganar uno o dos juegos en la eliminatoria. Venezuela viajó con la meta de triunfar.

Si así no pensaba el cuerpo técnico, si así no lo creían la federación ni los jugadores, era una pérdida de tiempo ir a Taiwán.

Si no existía la convicción de dar el gran golpe, era antiético perjudicar a los equipos de la LVBP quitándoles piezas importantes en estas nuevas condiciones de campeonato que deciden la suerte de muchos en la primera mitad del calendario.

Venezuela fracasó. Es una de las 12 potencias en el ranking de la Confederación Mundial de Beisbol y Softbol, y uno de los cinco mayores productores de peloteros en el globo, pero ni siquiera avanzó a la segunda fase. Cerró en penúltimo lugar entre los seis países de su llave.

¿Por qué alguien pudiera decir que el balance no fue tan negativo? ¿Es porque la nómina no contaba con grandeligas? ¿Y cuál equipo los llevó? Sólo Japón, con sus estrellas de la NPB, y Corea del Sur, Cuba y Taiwán sumaron a la mayoría de sus mejores hombres. Y ya sabemos que los mejores de esos circuitos no son todos peloteros con potencial de MLB.

Ni la escuadra venezolana era una nulidad ni sus rivales eran inalcanzables. La mejor prueba está en la joya de Freddy García el domingo contra los nipones, un encuentro que estuvo a tres outs de ganarse.

La justa deja una dolorosa conclusión: el cuarto fracaso corrido para Luis Sojo como manager. No pudo tres veces en el Clásico Mundial y fue  eliminado también aquí.

Sojo suele repetir que la palabra renuncia no existe en su léxico. Es así. De haber sido su decisión, se habría mantenido al frente de Lara, Magallanes o Aragua, del mismo modo como sigue aceptando el timón tricolor.

En 2009 escribimos que era necesario para el ex infielder dar un paso al costado, reconstruir su reputación ante la fanaticada, darle tiempo al tiempo y la oportunidad a otros. Edwin Zerpa, presidente de la Federación Venezolana de Beisbol, prometió en 2013 que sería así y no cumplió. Todo apunta a que ambos seguirán al frente en 2017.

El Premier 12 es un torneo experimental y quedar fuera no duele tanto como en el Clásico. Pero lo sucedido allá tiene que motivar los cambios que impidan la reiteración de los malos resultados.

La FVB maneja la selección con un desparpajo que asombra. Como si los peloteros dependieran de ella, como si fuera la FIFA con sus agremiados. No es así. Los jugadores en este deporte pertenecen a la MLB, en primer término, y a la LVBP, en segunda instancia. Querer emular a Sepp Blatter y armar equipos de espaldas a esas organizaciones jamás conducirá a un buen fin.

Esta novena se convocó varias veces, lanzando nombres como seguros, sin siquiera acertar la divisa a la que pertenecían. Se convocó a Daniel Mayora “de las Águilas”, por ejemplo, y se insistió a ciegas en llevar a piezas que eran cruciales para sus escuadras acá.

Una federación que ha llegado a decir que no sabe qué venezolanos son managers en las menores no tiene derecho a tomar decisiones de este tamaño.

La selección nacional tiene que estar en manos de Oswaldo Guillén, tiene que incorporar ese ingente recurso humano que existe en la pelota organizada y tiene que ser regida por un ente que conozca y respete el pasatiempo nacional.

iserrano@el-nacional.com

@IgnacioSerrano

www.elemergente.com


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Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

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