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Los guardaespaldas de Miguel Cabrera

Enrique Rojas, periodista de ESPNdeportes.com, aprovechó una conversación con Miguel Cabrera para preguntarle por la noticia que acababa de dar el manager de los Tigres, Brad Ausmus, el fin de semana.

 

¿Te sientes protegido con Víctor Martínez como cuarto bate?, inquirió Rojas, palabras más, palabras menos.

 

“Yo nunca he creído mucho en esas cosas”, respondió Cabrera.

 

Coaches, fanáticos e investigadores han pasado años especulando sobre la influencia que un bateador puede tener sobre otro que se ubica antes que él en el lineup.. Pero el dos veces ganador del premio al Jugador Más Valioso de la Liga Americana despachó la interrogante con más rapidez que una recta por el medio del plato.

 

¿Tiene razón Cabrera en mostrarse despreocupado? ¿No era Prince Fielder el escudero perfecto, ese bateador temible que, alineado como cuarto toletero, era capaz de forzar buenos pitcheos para el venezolano?

 

Todo es relativo. Ni Fielder es aquel toletero temible de sus mejores años en Milwaukee ni pareciera ser tan importante eso de tener un buen bateador como custodio.

 

Vamos por partes, comenzando con lo primero. Comparemos a los guardaespaldas del aragüeño.

 

Fielder viene de batear 25 jonrones, con .279 de average y .819 de OPS. No son malos números, pero tampoco brillantes. Es probable que mejore en Arlington, porque el estadio de los Rangers es propicio para los bateadores, a diferencia del Comerica Park. Pero los jugadores con su físico suelen declinar más rápido y en mayo cumplirá 30 años de edad.

 

Esto no es una ley. Pero hay ejemplos que llaman la atención. El último es Ryan Howard. Desde los 31 años de nacido ya no es una fuerza ofensiva, en parte por las lesiones y en parte por su incapacidad para descifrar los envíos de los pitchers zurdos.

 

Un grupo de analistas se ha dedicado a estudiar los contratos de largo plazo que se firman en las grandes ligas. La conclusión está a la vista. Son los mismos que dijeron que los Filis estaban sobrepagando por Howard y que lo dijeron antes respecto a los Yanquis y Alex Rodríguez; son los mismos que alzaron los brazos cuando Albert Pujols se fue a los Ángeles.

 

Pero no pensemos en el futuro de Fielder. Contrastemos su pasado reciente con el bolivarense, nuevo custodio de Cabrera.

 

Martínez tuvo un 2013 de contrastes. La primera mitad fue más que discreta. Venía de una cirugía en la rodilla y, de acuerdo con los trainers y el cuerpo técnico, tardó en fortalecer la zona operada y en recuperar la confianza.

 

La segunda mitad de V-Mart fue explosiva. De hecho, con el perdón de su compatriota, quizás haya sido el mejor productor de la Liga Americana.

 

El guayanés ligó para .361/.413/.500 entre julio y septiembre, con .913 de OPS. Fielder también mejoró al calentar el verano boreal, con .295/.362/.456, más ..818 de OPS.

 

El OPS tiene un primo hermano que ayuda a comparar mejor. Es el OPS ajustado (OPS+).

 

Martínez tuvo un OPS+ de 158 en la segunda mitad, es decir, que su ofensiva fue 58 por ciento mejor que el promedio de la Americana en ese período. Fielder tuvo 130, o lo que es igual, fue 30 por ciento mejor que la media del joven circuito.

 

El venezolano no es un jonronero natural, como sí lo ha sido el hijo de Cecil Fielder. Su tope en una temporada es 25. Pero con una ofensiva como la del último trimestre, va a castigar a los lanzadores rivales y traerá muchas carreras al home.

 

Mejor vayamos al primer gran año de Cabrera en estos tres torneos de dominio abrumador, en los que ha sido el líder bate de la Americana de forma consecutiva.

 

El nativo de Maracay no tenía a Fielder como escolta cuando dejó esa línea de ..344/.448/.586 en 2011. ¿Y quién fue su guardaespaldas? Pues Martínez, nada menos.

 

Cabrera sabe por propia experiencia que el nombre del custodio importa menos de lo que se cree. Después de todo, en 2010 sacudió 38 cuadrangulares y encabezó su circuito con un OPS+ de 178, a pesar de tener a Ryan Raburn bateando detrás, la mayor parte de las veces. Raburn botó 15 pelotas esa temporada.

 

Tampoco es una ley, ciertamente, y es lógico pensar que los pitchers no temerán pasar por bolas a un paleador, cuando los que vienen después no resultan peligrosos.. Pero es mucho más relativo de lo que se supone.

 

Martínez, además, demostró en 2013, cuando estuvo sano y fuerte, que sí es peligroso.

 

Y Cabrera está en una etapa de su carrera en la que parece capaz de enviar lejos cualquier cosa que le lancen.

@IgnacioSerrano

www.elemergente.com

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Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

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