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Uno que gana, uno que pierde y uno que debe esperar

Miguel Montero fue adquirido en un cambio por los Cachorros, con la idea de tenerle como catcher titular. 

Importaba su trayectoria, importaban su potencial ofensivo y su condición de bate zurdo. Pero sobre todo, importaban su defensa y capacidad para convertir en strikes las bolas.

Montero sería el titular, con Welington Castillo como suplente. Ese era el plan.

Todo se complicó, conforme avanzó el invierno boreal. Los oseznos también firmaron al as Jon Lester. Esperaban que su llegada marcara un antes y después, competitivamente hablando. Y Lester tiene un catcher personal, David Ross, a quien también quería a bordo.

La temporada de los Cachorros empezó con tres mascotas arriba. Es algo poco común, que resta profundidad a la banca, al robarse un pelotero de posición que pueda defender varias posiciones.

A Montero, además, le robó tiempo de juego. En lugar de descansar una vez a la semana, lo habitual para receptores en las mayores, le tocaba parar dos de cada cinco días; una vez para que Ross trabajara con Lester y otra más para que jugara Castillo.

Un lento inicio ofensivo del venezolano completó el panorama. El manager Joe Maddon elogiaba al caraqueño, destacando su liderazgo e inteligencia, pero la rotación continuó.

Montero finalmente comenzó a batear. Tanto, que ahora es impensable la idea de dejarle fuera del lineup. Tiene .930 de OPS.

La salida de Castillo rumbo a Seattle pone las cosas en su sitio. El capitalino jugará cuatro de cada cinco encuentros. Es un ganador en este cambio.

Jesús Sucre convenció a los Marineros durante los entrenamientos primaverales. Su defensa fue suficiente para ganarle el puesto como guardaespaldas de Mike Zunino, con salidas como mascota de Félix Hernández. Por primera vez en su carrera, encontró un lugar estable en las mayores.

El cambio trastocará la vida del cumanés. Castillo tomará su lugar detrás de Zunino en el orden de juego, y no hay razón para pensar que los occidentales mantendrán a tres catchers arriba.

Sucre está bateado para .067, con .133 de OPS. ¿Cómo defender esos números? El dominicano no será el sacrificado, al menos no mientras él mismo no fracase en el Safeco Field. El oriental es el perdedor en este cambalache. Le tocará ir a triple A.

Yoervis Medina comenzó la campaña en el bullpen de Seattle, donde estuvo también en 2013 y 2014. Ha sido uno de los más estables y efectivos relevistas en la expedición nacional. Su efectividad ajustada de 131 indica que ha sido 31 por ciento superior a los pitchers que han lanzado en los estadios donde él lo ha hecho, en las últimas tres zafras.

A Medina lo habían enviado a triple A, para trabajar su control. Es su única debilidad. Ahora, en nueva organización, le toca esperar.

¿Aprecian su potencial? Sin duda. No habrían preguntado por él. ¿Tienen espacio en las mayores? No de inmediato. Los primeros reportes indican que irá a las menores. Pero Chicago es una buena organización para probarse: está en pleno crecimiento, con dinero para invertir y una gerencia brillante, que ya cambió el destino de otro eterno postergado, los Medias Rojas.

¿Gana o pierde, Medina? El tiempo lo dirá. Pero al menos en su caso, es algo que está en sus manos.


Twitter: @IgnacioSerrano

www.elemergente.com

 


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Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

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