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¿Es este el fin para Freddy García?

¿Qué le espera a Freddy García? ¿Está acabado? ¿Marca su fracaso con los Orioles el final de su lustrosa carrera?

Hay mucho que decir a partir de la medida que tomó Baltimore el lunes, al sacar del roster al mirandino y plantearle la posibilidad de ir a triple A.

Lo primero es que su equipo no piensa que sea el fin. En eso coincide con el propio lanzador, que ya manifestó su deseo de intentarlo otra vez.

¿Cómo no darle la razón? Es su derecho insistir, hasta que piense que no puede más. El día de su adiós, será el último para él en el trabajo que escogió y que tanto disfruta. Jamás volverá a subirse a un montículo de grandes ligas, después de eso.

Aunque haya aficionados que prefieran ver a sus estrellas en el retiro, antes que tratar una y otra vez de volver, no soltaremos la primera piedra. Cuando García crea que ya no puede, celebraremos su buen recorrido por las mayores.

Mientras tanto, veamos qué dicen las pistas en cuanto a su capacidad para sacar outs al más alto nivel.

Al “Jefe”, como le dicen al derecho, le ha tocado difícil en los últimos años. Después de pasar por el quirófano y someterse a una operación en el hombro diestro, le ha tocado lanzar con los Medias Blancas, Yanquis y Orioles entre 2009 y 2013.

Eso significa que al menos la mitad de sus salidas han sido en verdaderos polígonos de tiro, el US Cellular Field de Chicago, el Yankee Stadium de Nueva York y Candem Yards en Baltimore.

Hay escenarios favorables a los lanzadores, como el Comerica Park de Detroit o el Dodger Stadium de Los Ángeles, y hay otros que favorecen el bateo.

Aclaremos, antes de seguir: el venezolano no ha estado bien en las últimas dos campañas, independientemente de que le haya tocado lanzar en parques que benefician a los toleteros.

La efectividad ajustada, que compara lo hecho por cada monticulista con el promedio de la gran carpa, ajustándolo a cada estadio, revela que el magallanero tuvo un desempeño de 20 por ciento por debajo de la media de las mayores en 2012, mientras que en 2013 está 28 por ciento por debajo de ese promedio.

Este año le han dado casi tres jonrones por cada nueve innings y ha ponchado menos de cinco hombres por cada nueve entradas, lo que está bastante por debajo de lo que había hecho antes. Pero no todo es malo para García, a pesar de tener 5.77 de efectividad.

Lo primero es la edad. Tiene 36 años cumplidos. Es verdad, fue operado del hombro, lo que normalmente implica una merma en la potencia de los pitcheos y en el desempeño en general.

Ha tenido buenas actuaciones desde entonces, sin embargo, y ya hemos visto otros casos de serpentineros que parecían idos, que en definitiva terminan volviendo en grande, como Bartolo Colón.

Sustancias dopantes aparte, Colón hasta desertó de las ligas menores de los Medias Blancas en 2009, pero desde 2011, y especialmente en las últimas dos campañas, con los Atléticos, ha insurgido como la figura que antes fue.

¿Puede ser eso lo que ocurra con el nativo de El Güire? Imposible predecirlo. En todo caso, este año ha embasado casi a la misma cantidad de bateadores que en su carrera (tiene un WHIP de 1.35, contra 1.30 en su historial completo) y está dando menos boletos.

La clave de sus problemas sigue estando en la cantidad inusual de cuadrangulares, una tendencia que comenzó en el spring training.

¿Se debe a que ha perdido la potencia en sus envíos? Ciertamente, no es el monticulista que era antes de la operación, eso es obvio.

¿Se debe a que ha lanzado mayormente en lugares propicios para los bambinazos? Puede ser, pero no hay modo de afirmarlo a priori.

García está determinado a averiguarlo.

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Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

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