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¿En qué falló el Caracas?

Caracas fue la segunda baja atribuible al sistema de puntos aprobado por los equipos de la LVBP.

Quizás habría caído anoche, eliminado en el duelo por el comodín. Pero que fuera la puntuación lo que determinaba el destino de los equipos, que no importaran los ganados, impidió que el segundo club con más victorias en la eliminatoria no tuviera al menos la posibilidad de luchar por su vida en una última instancia.

Es justicia reconocer que los Leones jugaron mucho mejor de lo que sugiere su destino final. Ya está dicho. Pero al igual que sucede con los Cardenales, hay dos motivos por los que el alto mando melenudo no puede conformarse con la auto conmiseración.

Primero, porque el resultado final es la eliminación, y eso frustra los planes originales, sea por infortunio o por fracaso. Y segundo, porque todo tropiezo es la oportunidad de crecer, si se encuentra el origen de la caída y se diagnostica el remedio adecuado.

Los felinos ganaron 35 juegos en la eliminatoria. Han debido clasificar en la segunda posición y han debido jugar contra el segundo peor clasificado en la primera ronda de playoff. Batallaron contra el Magallanes en una serie que pudo ser más pareja y sacaron de abajo algunos resultados improbables, mostrando coraje.

Todo eso está en el lado positivo: el liderazgo de Yorvit Torrealba y Alex González, el aporte de Yoimer Camacho y Luis Díaz, el diseño de una importación que rindió durante meses, al optar la gerencia por rebuscar en ligas independientes, de donde salen peloteros sin limitaciones y con la necesidad de ganarse el pan, cuando ya no son prospectos.

Alfredo Pedrique fue un muy buen manager, pero eso no sorprende. No se dirige en las Grandes Ligas por casualidad, y los capitalinos tienen un lúcido alto mando en él, así como en su buen cuerpo técnico. Si hay cambios, este debería ser un sector inamovible.

¿En qué falló el Caracas? No todo fue infortunio. No todo estuvo signado por el sistema de puntos. La gerencia, por ejemplo, necesita encontrar respuesta a la notable, escandalosa ausencia de sus grandeligas.

Es verdad que muchos prefirieron mantenerse en sus casas por seguridad personal y porque los sueldos en bolívares no se comparan con los ingresos en dólares, por pequeños que sean. Pero algo está pasando cuando una divisa con 17 bigleaguers, cifra notable, apenas cuenta con Jhoulys Chacín y Dixon Machado durante un tiempo apreciable, más Miguel Socolovich y Jesús Aguilar por períodos limitados.

La base criolla también necesita evaluación. Por tener que proteger tantos prospectos, los Leones dejan ir a veteranos que hoy ayudan en otras divisas. Luis Rodríguez, por ejemplo.

Jesús Sucre, Hernán Pérez y José Castillo han sido decisivos con Magallanes, Aragua y Anzoátegui, respectivamente. Carlos Rivero brilla en Barquisimeto.

Una cosa es cambiar peloteros como Dioner Navarro o Marwin González y saber que en los hechos se perdió poco. Otra es no tener esa base que ayuda cuando los grandeligas faltan. Están faltando los Alex Romero o Frank Díaz. Allí parece haber todavía una deuda que se manifiesta en las angustias de diciembre y enero, cuando toca hacer el lineup y faltan nombres en la reserva.

Esta pudo ser una buena campaña para el Caracas. Pero quedar fuera tan temprano eclipsa cualquier logro. Y hay varias urgencias que atacar.

 

Twitter: @IgnacioSerrano

www.elemergente.com

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Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

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