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Las estrellas del futuro, hoy

Rougned Odor y Renato Núñez son dos prospectos venezolanos de primer nivel.

Están teniendo una buena temporada, Odor en la organización de Texas y Núñez en Oakland. Aún les falta para llegar a las grandes ligas, pero van en el camino correcto.

Odor y Núñez fueron incluidos en la votación final para elegir al último integrante del Juego de Estrellas del Futuro. Los boletines oficiales colocaron a ambos en posiciones rezagadas, con poco chance de acompañar a Eduardo Rodríguez como representantes de Venezuela en el equipo Resto del Mundo.

¿Es casualidad la escasa presencia de criollos en la cita que cada año reúne a la generación de relevo?

En la columna del viernes asomamos que posiblemente lo sea. Hoy hallamos nuevos argumentos para aseverarlo.

MLB.com publica anualmente, como muchos otros portales dedicados al tema, una lista con los 100 principales prospectos de las mayores. Para estar allí, es necesario tener talento superlativo para jugar pelota y ser elegible para el Novato del Año, lo cual descarta a los jóvenes que ya han cumplido cierto recorrido en las grandes ligas.

También deja fuera a quienes tienen largo tiempo en las menores y superan los 25, 26 años de edad.

La de MLB.com es una de las listas más reputadas, como lo es la de Baseball America. Pues bien, de los 100 que el periodista Jonathan Mayo y su equipo de analistas ubicaron en el escalafón de 2013, apenas 24 estarán presentes en el Juego de Estrellas del Futuro.

Acudir a la cita de mitad de campaña tiene valor e importancia, pero no es la prueba de nada. En 2008 fueron seleccionados 10 nativos y en la temporada siguiente únicamente fueron llamados cuatro.

¿Ha mermado la llegada de venezolanos a la gran carpa? Ese es un baremo más revelador, apartando los casi 1.000 jugadores del patio actualmente firmados por las 30 organizaciones que integran la MLB.

En 2012 se estrenaron 16. En 2011 la cifra fue de 14, si se cuentan los tres que no vieron acción, pero que estuvieron en el roster grande. Y en los primeros dos meses y medio de 2013 fueron subidos nueve por primera vez, si se incluye a Ender Inciarte, que no jugó.

La producción de nuevos grandeligas no se ha detenido. Por el contrario, se incrementa, del mismo modo que ha subido la cifra total de criollos arriba. El año pasado por primera vez en la historia hubo 96 en los rosters oficiales y por primera vez vieron acción 90 en un mismo campeonato (los seis que hacen la diferencia entre ambas cuentas son aquellos que pasaron el torneo entero en la lista de incapacitados).

La discreta presencia de prospectos venezolanos en el ranking de MLB.com o en el de Baseball America es un argumento discutible. Salvo por 2008, siempre ha habido más dominicanos que nativos, que en el último lustro no han pasado de ser tres o cuatro por escalafón, por año.

¿Tiene que ver esto con la reducción de la Venezuelan Summer League, que ha pasado de 23 divisas a comienzos de siglo a sólo cinco en la actualidad? Posiblemente. Pero la relación está menos en la detección de talento que en la promoción y desarrollo.

Hoy se firman más criollos que nunca, pero la mayoría debe ir a Dominicana para empezar a jugar.

En Quisqueya están las 30 organizaciones, algunas con más de un equipo. Por supuesto, una multitud de quisqueyanos se entrenan allá, muchos más que el resto de las nacionalidades de área. 

El sistema de firmas y la promoción de los talentos está mucho más desarrollado allá que acá, donde las academias independientes todavía son incipientes. 

Es una situación compleja, sin duda. Pero ¿hay razones para preocuparse? Muy probablemente no.

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Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

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