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El emergente

Los Tigres abren hoy su campo de entrenamientos.

Es el último equipo en desperezarse sobre el diamante, aunque los Cardenales, que reunieron a varias decenas de peloteros en el estadio Antonio Herrrera Gutiérrez, la semana pasada, sólo hoy comenzarán oficialmente su andadura de pretemporada.

Empezar últimos no significa nada. Es costumbre para los dirigidos por Buddy Bailey que sus prácticas inicien cuando los demás llevan días en el campo. Aragua se metió en la final en ocho de los últimos nueve campeonatos, y ganó seis de esos nueve intentos, una saga sin igual en nuestra pelota. Por ello, los bengalíes comienzan como favoritos a priori.

El torneo que está por iniciarse encuentra a siete divisas anhelantes de cobrar revancha, pero tres en especial tienen una tarea imperiosa.

Los Leones, los Bravos y las Águilas fueron eliminados en la última campaña. Sus seguidores y directivos esperan una revancha, un rebote que les ponga de vuelta en los primeros planos. En el caso del Lara, especialmente, conlleva la mayor urgencia. Los pájaros rojos no sólo quedaron fuera en la 20112012; aquella debacle resultó la tercera consecutiva para la divisa que hace no mucho, una década solamente, formó una brillante dinastía, capaz de obtener tres coronas entre 1997 y 2001. Aquellas divisas, como la actual, estaban pobladas de peloteros criollos de valía, pero con un balance que esta no ha tenido, lo que ha derivado en las tres debacles sucesivas. La generación acaudillada por Luis Sojo y Robert Pérez contaba con brazos de primera línea, comenzando con Edwin Hurtado y Giovanni Carrara. Sí, aquellas escuadras recibieron el aporte de notables importados, especialmente lanzadores, comenzando por el mismísimo Roy Halladay, pero el secreto de su dominio, como lo fue el de Magallanes por ese tiempo, o antes de las Águilas y los Leones, fue la sólida y diversa base nativa. Los crepusculares son un caso curioso, pues no han dejado de producir figuras. El problema es que casi todos sus peloteros establecidos, los veteranos y los grandeligas que juegan aquí, son jugadores de posición, especialmente infielders. Hernán Iribarren, Alcides Escobar, José Celestino López y César Izturis serían una base formidable para iniciar el regreso, pero ninguno es monticulista. Los pitchers, muchos de ellos, han sido limitados por su juventud y talento, en un intento de las organizaciones de grandes ligas por proteger su futuro, a costa del presente de los Cardenales. ¿Cambiará eso este año? Hay señales que invitan al optimismo, algo muy deseable, para bien de nuestra liga. Los Bravos son un caso diferente. La caída en la campaña anterior no ocurrió a pesar de la existencia de un grupo de caudillos, sino por el desmoronamiento de una apuesta alrededor de José Castillo, en la que un roster con experiencia, más un toque de juventud, podría llevar a los insulares a su primer título. No sucedió así, y la escuadra dio un golpe de timón, que ha incluido la llegada de un nuevo gerente, la firma de decenas de prospectos en unos pocos meses y la salida de Castillo.

Margarita estuvo en los playoffs hace dos torneos, por lo que su situación es otra y la apuesta, aunque sin descartar la 2012-2013, parece ser construir un plantel de largo plazo y sólido futuro.

Como fuere, conseguir esa ancha base no es una garantía del éxito. Ayuda, pero en ocasiones hay traspiés impensables. Aragua quedó eliminado al año siguiente de su tricampeonato, y luego de ese bache se metió en dos finales más, incluyendo otra corona. Esa eliminación fue la suma de percances y circunstancias que no se repitieron. Así viene de pasarle a los Leones. ¿Cómo ese roster sufrió tamaña caída en la zafra pasada? Si hay una novena obligada a un rebote, y con herramientas para hacerlo, sin duda es el Caracas.

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Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

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