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El emergente

Quedan 10 grandeligas venezolanos todavía sin equipo. La lista incluye algunos de los nombres más sonoros en las últimas dos décadas, con Bob Abreu y Freddy García a la cabeza. El tiempo es implacable. Hace apenas dos años, Abreu era el sujeto en una discusión sobre su eventual candidatura al Salón de la Fama de Cooperstown. Venía de su primer bajón ofensivo y estaba próximo a cumplir los 37 años de nacido.

Por primera vez desde que empezó a jugar como titular, había bateado menos de .289 y su promedio de embasado, la característica más resaltante de su lustrosa carrera, había caído a un inusual .352, todavía bueno, pero ya no excepcional. Fueron las primeras señales de lo que se convertiría en un calvario para el nativo de Turmero, posiblemente el toletero venezolano más completo de la historia, capaz de sacudir jonrones, robar bases, defender con decoro y embasarse como el que más. Aquel campanazo terminó en esta situación difícil: el Comedulce ha pasado, desde 2010, de 20 cuadrangulares a 8 y finalmente a 3; de 78 empujadas a 60 y por último a 24; de 24 estafas a 21 y luego a 6. Casi todas sus estadísticas han sufrido ese retroceso: su average (.255, .253, .242), su slugging (.435, .365, .342), sus tubeyes (41, 30, 11), su OPS ajustado (118, 105, 94).

Por donde se mire, el paleador zurdo enfrenta un desafío, y es esta progresión descendente lo que posiblemente ha impedido que haya tenido ofertas tentadoras. Sucede a todos. Omar Vizquel tuvo su peor temporada, la última como jugador de todos los días, cuando cumplió 40 años de edad, en 2007. Andrés Galarraga inició el camino de salida también a los 40, en 2001, con los Rangers, cuando perdió para siempre la titularidad. Luis Aparicio se retiró a los 39. Concepción a los 40. Manny Trillo a los 38. Antonio Armas disputó su último juego arriba a los 35. Baudilio Díaz a los 36.

La longevidad es una rareza y usualmente está ligada a la aceptación de un papel menor. Aparicio es el único venezolano que ha dicho adiós cuando todavía era un indiscutible; disputó 132 encuentros en 1973 y bateó .271/.324/.303, con 49 empujadas y 43 boletos. Sí, no dio cuadrangulares y su OPS fue sólo .633, pero salvo por los robos, las anotadas, los extrabases - y, en consecuencia, el slugging-, en casi todo lo demás estuvo en el promedio de sus mejores tiempos. ¿Está dispuesto Abreu a ser suplente? Es uno de los requisitos indispensables para conseguir trabajo en 2013. Así es como le veían en Boston, único conjunto que le ha contactado públicamente.

Otro requisito es aceptar un contrato no garantizado, con una invitación al spring training. Para alguien como Henry Blanco, acostumbrado a abrirse espacio y a cumplir un papel de auxiliar durante su carrera, no es un punto de honor hacerlo. Para uno de los tres peloteros en la historia con 250 jonrones, 350 bases robadas, 1.000 boletos, 1.000 anotadas y 1.000 empujadas, es un verdadero dilema. El año pasado lo vivieron otros dos astros nativos. Magglio Ordóñez rechazó las ofertas de ligas menores que le hicieron; Vizquel aceptó la propuesta de los Azulejos. Vizquel hizo el equipo y en octubre dijo adiós, más o menos en sus propios términos.

Ordóñez siguió esperando, hasta que después de iniciarse el campeonato aceptó lo inevitable: que para seguir jugando debería aceptar otro rol y otro estatus. No quiso, se retiró y nos dejó con la tristeza de haber querido verle despedirse con un último swing. Contra los derechos, Abreu tiene .263 de average desde que volvió a la acción con Caracas, con .333 de OBP. Ojalá tenga suerte. Una carrera así merece poder escribir su propia escena final.

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Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

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