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Los desafíos de José Altuve

José Altuve viene de su mejor temporada en las Grandes Ligas. Le dio a los Astros el primer liderato de bateo en la historia del equipo. Impuso un récord de hits conectados para un venezolano.

Un detalle refleja la grandeza de lo hecho por el maracayero: en la portada de la Guía de Medios 2015 de la divisa, aparece la foto de Craig Biggio, recién exaltado al Salón de la Fama de Cooperstown, figura de los siderales durante dos décadas; pues bien, Altuve también está allí, al lado de Biggio, tan importante como la leyenda.

El torneo que está por comenzar trae nuevos desafíos para el camarero, dueño de la posición que durante tanto tiempo ocupara el nuevo inmortal de Houston.

Altuve cumplirá 25 años de edad el 6 de mayo. Viene de una campaña en la que ligó para ..341/.377/.453, con 225 imparables y 56 bases robadas. ¿A dónde apunta?

Vale la pena jugar con las estadísticas, para averiguarlo.

Si el infielder golpea 170 cohetes, una cifra más que manejable, llegará a 800 en su carrera. Es una cantidad que únicamente han logrado dos venezolanos a los 25 años de nacidos: Elvis Andrus y Miguel Cabrera.

Andrus es el único criollo que, a esa edad, ha acumulado al menos 150 estafas. Su compatriota sólo requiere escamotear 19 más para emularle.

Al combinar ambas estadísticas se aprecia en completa extensión el tamaño de lo que en breve puede exhibir Altuve en su currículo: apenas 15 jugadores en la historia de las Grandes Ligas han sumado 800 indiscutibles y 150 robos antes de soplar 26 velitas en el pastel.

Hay razones de sobra para mirar con entusiasmo el futuro de este toletero derecho, que ya tiene un Bate de Plata, dos llamados al Juego de Estrellas y que en 2014 recibió votos al premio Jugador Más Valioso por primera vez.

Altuve ha ido incrementando sus números, progresivamente. Pasó de 61 indiscutibles a 167, 177 y 225 en sus cuatro torneos en las mayores. Mejoró sus estafas de 7 a 33, 35 y 56.

El poder, una asignatura pendiente para él, mejoró en la última zafra. Le disputó nada menos que a Miguel Cabrera el liderato de dobles en la Americana, para terminar con un tope personal de 47. Subió 90 puntos de slugging. Estuvo apenas a una base alcanzada de las 300.

Su OPS de ..830 creció en la medida en que su slugging y su promedio de embasado se elevaron. Jamás había pasado de .740 puntos.

Mejor todavía fue el salto que dio su OPS ajustado, es decir, el OPS comparado con la media de la liga en aquellos estadios donde jugó. Su mejor registro había sido apenas de 101, es decir, uno por ciento mejor que el promedio de la liga. Esta vez saltó a 134, o lo que es igual, 34 por ciento mejor que el circuito.

Un ajuste en la mecánica del swing condujo a tal mejoría. Altuve interrumpía el movimiento del pie izquierdo, haciendo una patada de dos tiempos al atacar el pitcheo. Ahora su movimiento es fluido, continuo, y aprovecha mejor el terreno.

Otro ajuste pudiera llevarle todavía más lejos. En este, su gran año, apenas sumó 36 bases por bolas. ¿A dónde llegará, si toma mayor cantidad de pitcheos malos y aumenta las transferencias? ¿Cuántas bases robadas más, cuántas anotadas? Sin contar con el aumento de sus promedios.

Quizá sea injusto pedir tanto. Después de todo, Altuve viene de su mejor año. El sólo hecho de igualar lo hecho es su mayor desafío.

Twitter: @IgnacioSerrano

www.elemergente.com

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Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

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