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Las decisiones de la LVBP

1. ¿Mantener los seis clasificados o volver a la cifra original de cinco?

El Caracas ha abogado incluso por bajar la suma de clasificados a cuatro, como en los tiempos previos a la última expansión. Todo será evaluado en febrero. Y aunque reducirlo a cuatro permitiría disputar playoffs directos sin apelar a “mejores perdedores”, como sí ocurrirá en enero, es improbable que los clubes decidan un recorte.

Esto tiene una motivación muy justificada: que avancen tantos a la postemporada es un contrasentido competitivo, pues la eliminatoria casi no elimina; pero la crisis económica en Venezuela, y que afecta también a la LVBP, obliga a buscar el mayor reparto de ganancias.

Los clubes creen que ese reparto se democratiza con los seis clasificados, y que se reducen los gastos al desaparecer los repetidos viajes del todos contra todos. Ya se verá. Este, como otros, es un aspecto cuya verdad verdadera se sabrá en enero.

2. ¿Mantener la clasificación por puntos o por victorias?

Este es un aspecto álgido. Los puntos tienden una mano a quien comenzó muy mal, en este caso los Bravos. En vez de estar separados por seis juegos del sexto lugar, en poder de las Águilas y los Caribes, quedaron a sólo un punto del Zulia y a medio de Anzoátegui. Es decir, al alcance de la mano.

Eso no es justo. No lo es con los rapaces ni con la tribu, ni lo es el espíritu mismo del juego.

Cabe plantearse esta nueva diatriba: ¿es más importante salvar al que patina temprano, a costa del derecho de quienes jugaron mejor en toda una mitad?

Los puntos que aseguraron ya la clasificación de La Guaira también despenalizaron el mal inicio de Margarita y borraron la ventaja real de zulianos y orientales. No se puede favorecer al débil a costa de perjudicar a otros.

Una consideración sobre esto: si la idea es democratizar la LVBP y dar más chance a los conjuntos pequeños o en reconstrucción, ya el hecho de que avancen seis es un gesto bastante amplio hacia aquellos, ¿no les parece?

3. ¿Y mantener las dos mitades? Trazar una raya a medio camino de la eliminatoria trajo emoción. Diciembre nos dará más elementos de análisis, ciertamente, pero usar las victorias en vez de los puntos pudiera replantear este capítulo.

Una posibilidad sería dejar que clasifiquen los dos primeros puestos en cada mitad. En los hechos, es lo que va a ocurrir siempre. Y que los demás clasificados, el orden en el draft y la ventaja de campo se definan por la suma de triunfos y derrotas. No por puntos.

4. ¿Ajustar el calendario? Quizás sea el aspecto más difícil, por todo lo que involucra.

Este capítulo es responsabilidad directa de los equipos, porque ellos elaboran el cronograma y ellos lo aprueban, después de su análisis.

Es conveniente que las series particulares sean impares en cada vuelta. Así no se recurriría al desempate por cociente de carreras. ¿Es eso posible? Parece muy complicado. Una eliminatoria de 70 choques ayudaría, pero ¿es eso factible? Quizás sí, si se redujeran las primeras series de postemporada a cinco juegos, en vez de siete.

Buscar alternativas al desempate por diferencial de carreras es de suma importancia. Así como los puntos están reñidos con la esencia e historia del juego, también lo está eso de usar los cocientes para definir.

La reflexión apenas comienza.


Twitter: @IgnacioSerrano

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Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

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