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El curioso cambio de Alberto Callaspo

Alberto Callaspo no pudo conseguir un contrato multianual como agente libre. El equipo con el que firmó, Atlanta, le ofreció la titularidad en la segunda base, primero, y luego buen tiempo de juego en la antesala. Finalmente, quedó como un jugador de la banca, al comenzar frío con el madero, y los Bravos fueron cediendo posiciones en el este de la Liga Nacional.

Callaspo, en medio de esa debacle, fue ofrecido en cambio a los Dodgers, que cabalgan la tabla de clasificación en el oeste de la Nacional, e hizo uso de su poder de veto para rechazar la transacción.

Ya eso por sí solo es una rareza, una curiosidad que no se explica ni siquiera con las razones afectivas que ofreció el pelotero, asegurando a la prensa que en estos meses hizo lazos en el clubhouse que le costaba romper.

El infielder aragüeño ya es parte de Los Ángeles. Finalmente declinó el veto al que tenía derecho y se mudó de clubhouse, aprovechando que ambas divisas se veían las caras este miércoles.

Cuesta no entender a Callaspo. Apenas meses atrás firmó con los Bravos y de pronto tiene que agarrar sus cosas y cambiar de camerino, de ciudad y hasta de huso horario.

También cuesta entender a los Dodgers. Es cierto, Juan Uribe ya no es el de antes, hay que abrirle lugar al cubano Alex Guerrero y el dominicano era una barrera para él. Pero los detalles de la transacción dejan más intrigas que certidumbres.

Tres peloteros pasaron al oeste, junto con Callaspo: el abridor Eric Stults, el zurdo Ian Thomas y el derecho Juan Jaime. Uno más acompañó a Uribe en la ruta al este: el derecho Chris Withrow.

Stults fue puesto de inmediato en asignación. Quiere decir que los esquivadores no estaban interesados en él, y que fue incluido en el cambalache para que los aborígenes liberaran presupuesto.

Thomas y Jaime se acercan a los 30 años de edad, ya no son prospectos y no han causado gran impacto en las pocas oportunidades que han tenido arriba. Se reportarán a las menores.

Withrow, a su vez, está en proceso de recuperación, tras ser operado del codo con la cirugía Tommy John, hace un año. Es el jugador con más futuro entre los seis involucrados en el cambalache, si se recupera. Pero también es el único que actualmente no puede jugar; quizás lo haga hacia la segunda mitad del torneo.

En Atlanta ven al relevista como la pieza clave del convenio. Puede, eventualmente, ser uno de los tiradores del séptimo, octavo o noveno innings a partir de 2016. Uribe es un veterano que todavía puede defender varias posiciones, especialmente la tercera almohadilla, con una ofensiva en declive.

¿No podía el quisqueyano convertirse en Los Ángeles en ese utility que su edad y las circunstancias exigen? ¿Por qué Callaspo, si éste tampoco es ya un potencial campocorto y dejó de ser una opción en los jardines? Eso, sin contar con que su producción al bate es semejante a la de su colega.

Dinero. Esa puede ser la última razón, más allá de que el criollo es ambidiestro y el quisqueyano es derecho.

Uribe cobra 6,5 millones de dólares por esta zafra y el venezolano 3 millones. Por eso Withrow pasa a Atlanta, como edulcorante por los casi 2 millones de dólares adicionales que deberán pagar este año los Bravos en su nómina, debido al pacto.

Intrigas aparte, esto es bueno para Callaspo. Tampoco jugará a diario, pero pasa a un equipo con chance de llegar a la Serie Mundial. Y dicen los propios peloteros que eso no tiene precio.


@IgnacioSerrano  |  www.elemergente.com


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Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

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