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La crisis de la Liga Bolivariana

Lo deseable es que la Liga Nacional Bolivariana fuera un torneo sólido, que nodependiera de una única vía de ingresos.

Que garantizara un buen espectáculo deportivo a la afición y un sustento justo a los peloteros que en ella vieran acción.

Que tuviera un nivel competitivo lo suficientemente elevado como para, por ejemplo, ser una vía de fogueo para selecciones nacionales de beisbol, como alguna vezse pensó.

Lo deseable es que la Liga Nacional Bolivariana, o cualquier torneo que ocupara su lugar, pudiera revivir lo mejor de aquella desaparecida Liga de Verano, que tenía amplios espacios en las páginas de los diarios locales, debido a quereunía a verdaderas figuras de la LVBP que no viajaban al extranjero.

Vitico Davalillo, Raúl Pérez Tovar y otros astros de la pelota de octubre animaban laLiga de Verano.

A través de un equipo que pertenecía a Delio Amado León, los Dodgers curtían allía sus más jóvenes prospectos, en un bautismo de fuego que ayudó a muchos, entre ellos Roger Cedeño y Omar Daal. ¿Es posible eso?

…Una justa que se dispute durante los meses en que la mayoría de los jugadores profesionales viajan lejos.

Que aproveche la gran cantidad de nombres que permanecen aquí. Porque si bien hay más de 1.050 venezolanos con contratos internacionales ahora mismo, entre 200 y 300 permanecen aquí, algunos con experiencia en las grandes ligas.

Una liga con esas características ya existe. No tiene la ambición de abarcar todo el territorio nacional y tampoco lo necesita. Perdería su esencia. Es el  beisbol tradicional caroreño, con raíces tan lejanas como la década de los años30.

En 2012, uno de sus equipos de más abolengo, el Buenos Aires, cumplió 80 años defundación. Tiene patrocinadores, cobran taquilla y obtienen ganancias de laventa de bebidas y alimentos.

Nosdice el caroreño Richard Gómez, coordinador deportivo de los Cardenales deLara, que hay revuelo cuando juegan Buenos Aires y Torrellas.

Sedisputa hasta comienzos de octubre, de jueves a sábado, cada equipo con cinco“importados”, que son peloteros ajenos a Carora, usualmente profesionales comoRobert Pérez, Horacio Estrada, Tomás Pérez, Guillermo Rodríguez, Alex Núñez yotros que actúan allí hoy.

Recibenun viático, especie de salario disfrazado, igual que en la Liga Nacional Bolivariana, y desde que recobró impulso, en la última década, hasta ayudó a que Luis Jiménez recuperara su forma, para regresar en grande con Lara y terminar en las grandes ligas por primera vez en su vida, luego de una fallidaincursión por Japón y quedar sin contrato.

La Liga Nacional Bolivariana parece hallarse en un limbo, que para algunos es un bache y para otros es su final.

La jornada del pasado fin de semana se suspendió y hay versiones que hablan del aporte de PDVSA como la causa de la crisis. La estatal petrolera es el único patrocinador de la justa. Se ha comprometido con la entrega de 8 millones de bolívares fuertes para pagar gastos operativos y los “viáticos” de los jugadores.

De concretarse esta falta, ¿cómo culpar a PDVSA, que según informaciones está contrayendo deuda para mantener su nivel operativo?

Lo vital para ella no es salvar un circuito de beisbol, es producir petróleo. Lo que nos lleva al verdadero origen de todo y al deseo inicial de contar con un sólido torneo de verano, atractivo para el público y solvente en su balance deingresos y egresos.

Para que eso ocurra, hace falta que la empresa privada se involucre e invierta. Y para que eso pase, es necesario que la competencia tenga suficiente nivel para cautivar a la fanaticada. Todo lo demás vendrá solo.

Quizás algún día. Ojalá.


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Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

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