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El clamoroso estreno de Carlos Pérez

Cuatro solamente. Apenas cuatro peloteros en más de 140 años de Grandes Ligas.

Es asombroso que sean tan pocos los jugadores que se han estrenado en las mayores como el martes debutó Carlos Pérez: con un cuadrangular que dejó en el terreno al equipo rival.

Mucho más sorprendente es que la mitad del cuarteto haya nacido en Venezuela, pues además del receptor de los Ángeles, lo hizo Miguel Cabrera.

¿Qué fue de aquellos que iniciaron la exclusiva lista?

Billy Parker no duró mucho arriba. Fue el primero con tan clamoroso estreno, en 1971, y ya no era un prospecto. Tenía 29 años de edad, jugaba en el cuadro y terminó haciendo carrera en México.

Era un toletero de fuerza, el negrón. Llegó a soltar 25 cuadrangulares en una campaña de triple A y su línea ofensiva en las menores fue excelente, con .292/.363/.498.

Quizás llegó tan tarde porque no abundaban las oportunidades en aquel entonces. Eran sólo 24 equipos en la gran carpa. Otro célebre infielder de los querubines en ese tiempo, Robert Marcano, terminó en Japón, convertido en estrella.

Josh Bard sí era prospecto, cuando tuvo su bautismo de fuego, en 2002. Tenía 24 años de edad y un gran adversario en la organización, nada menos que Víctor Martínez. Ambos receptores, Martínez terminó imponiéndose y Bard acabó en Boston.

Más tarde fue titular en San Diego, por una zafra. Acumuló 10 torneos en la MLB, antes de retirarse. Nunca fue un jonronero. En ninguna categoría llegó a sacudir 10 bambinazos por justa.

De Cabrera hay poco que decir. Está por llegar a 400 jonrones, creció como un aporreador en las granjas de los Marlins y hoy atemoriza a los pitchers con los Tigres.. Debutó en 2003. Es el único de los cuatro que soltó su metrallazo en un extrainning.

¿Qué le espera al cuarto miembro de la cofradía? Sus antecesores no ofrecen un patrón: uno duró poco y terminó en la pelota internacional; otro hizo carrera como suplente y el tercero es súper estrella.

Pérez tiene antecedentes que lo acreditan al menos como un bateador con potencial. Lo demostró en la LVBP, con el Caracas. Cuando necesitaron sumar ofensiva y un catcher que ayudara en la defensa, las Águilas encontraron el paquete completo en él, tras verle ligar para .329 en la ronda eliminatoria, con .865 de OPS.

No son números habituales para un receptor. Es una posición tan exigente en lo físico, que cualquier cosa que se acerque a la media es positiva.

Pérez tenía ..361 en triple A, con .973 de OPS. Pero cuidado: jugaba en la Liga de la Costa del Pacífico, un circuito eminentemente ofensivo.

La globalidad de sus registros da más señales: en ocho campeonatos en las menores de los Azulejos, los Astros y los Ángeles, dejó un average de .280, con promedio de embasado de .361 y .760 de OPS.

Son numeritos interesantes. Hablan de contacto, disciplina en el plato y capacidad para producir.

Es el momento ideal para que Pérez demuestre si ha madurado con el madero. Los receptores son quienes más tarde lo hacen. Su colega Chris Iannetta, dueño de la posición, vive un profundo slump, por lo que el venezolano tendrá chance.

El valenciano dijo que anhela escribir su propia historia. Si el relato se corresponde con el prólogo, será emocionante seguir de cerca los próximos capítulos.


@IgnacioSerrano  ||  www.elemergente.com


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Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

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