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4 cerradores venezolanos

En la crónica que recoge la huella venezolana en las Grandes Ligas jamás habían coincidido cuatro cerradores. Nunca, antes de esta semana.

 Al Patón Carrasquel se le atribuyó el primer salvado para un criollo, incluso antes de la regla, y Manuel Sarmiento fue un relevista muy usado en situaciones difíciles con la Máquina Roja, en los años 70. Pero el rol es relativamente nuevo para los nativos.

 Luis Mercedes Sánchez fue el primero en encargarse de los cierres, a comienzos de los años 80, con los Ángeles. Pero sólo en 1997, cuando los Azulejos subieron a Kelvim Escobar, ocurrió que más de un miembro de la embajada nacional ejerció el papel de cerrojo.

 Ugueth Urbina lo era desde apenas unas semanas antes del ascenso de Escobar. Pero pronto dejaron de ser colegas. Mientras Urbina llegaría a salvar 237 juegos, un récord en su momento, el varguense se convertía en abridor, con algunas interrupciones, como la de 2002.

 Ese fue el primer año en que dos venezolanos por primera vez se disputaron el liderato de rescates en las mayores. Ninguno lo consiguió.

 También fue el primer torneo en el que coincidieron tres cerradores del patio, con la aparición de Jorge Julio. Urbina sumó 40 salvamentos para Boston. Escobar, 38 con Toronto. Y Julio, 27 con Baltimore.

 Cuando Francisco Rodríguez asumió la tarea con Anaheim, al principio de modo transitorio, luego de manera definitiva, Escobar había regresado a la rotación y, de hecho, el Kid se encargaba de preservar las buenas aperturas del varguense, que firmó con los Ángeles.

 Eso fue en 2004. A Urbina le quedaban un par de justas arriba y Julio sólo soportaría la presión de noveno inning por una campaña más. Así que la llegada de nuevos taponeros encontró a Rodríguez como solitario veterano.

 En mayo de 2013 coincidió un trío, por segunda oportunidad. Mientras K-Rod era el hombre en Milwaukee y Rafael Betancourt estaba en su segunda incursión con Colorado, Edward Mujica dio un paso al frente en San Luis e inició la mejor zafra de su vida.

 No duró mucho, la coincidencia. Rodríguez fue cambiado a Baltimore en julio y convertido en setup, Betancourt se lesionó en agosto y Mujica se declaró agente libre, pasando a ser el pitcher del octavo inning con los Medias Rojas, el año pasado.

 Así llegamos al presente, en que por fin se ha dado la rareza de ver a cuatro criollos cerrando simultáneamente en la gran carpa.

 Rodríguez de nuevo es indiscutible. Al regresar con los Cerveceros, ha revivido su carrera. Viene de salvar 44, su mejor cantidad desde 2008, y es uno de los más respetados bomberos en la Nacional.

 Héctor Rondón, que recibió la responsabilidad en 2014, con los Cachorros, se ha mantenido en el cargo, incluso a pesar del cambio de manager y la ascensión de Joe Maddon.

 Mujica dio un paso al frente, debido a la lesión de Koji Uehara, y al menos fue el cerrojo de los patirrojos hasta estos días. Uehara asumió su rol este martes, enviando al venezolano de vuelta al octavo inning.

 Betancourt completa el cuarteto y también un rocambolesco recorrido, lleno del peor obstáculo al que puede enfrentarse un serpentinero: las lesiones.

 El sucrense salvó el choque de los Rockies, la noche del lunes. El manager Walt Weiss ha decidido probar varios brazos, ante el mal inicio de LaTroy Hawkins.

 Así, con esta buena nueva para Betancourt, Venezuela reunió a cuatro cerradores por primera vez, al menos por un día: el lunes. Enhorabuena.

 

Twitter: @IgnacioSerrano | www.elemergente.com

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Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

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