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Cuando los blanqueos se llamaban “lechadas”

El glosario de nuestra afición beisbolera incluye una palabra fascinante: lechada.

El diccionario de la Real Academia le da tres acepciones. Masa muy suelta de cal o yeso, que sirve para blanquear paredes y unir piedras o hiladas de ladrillo.. Masa suelta a que se reduce el trapo, moliéndolo para hacer papel. Y líquido que tiene en disolución cuerpos insolubles muy divididos.

Cuánta frialdad. Cuánta erudición desapasionada.

Lechada, en nuestro recuerdo, es otra cosa. Huele a periódicos amarillentos, a recortes pegados en las paredes del cuarto. Suena a Foción Serrano y Delio Amado León. Tiene los rostros de Diego Seguí y Luis Leal.

Lechada era el recurrido sinónimo de blanqueo. Nueve ceros. Arepas. Un término muy empleado en la prensa de los años 70, cuando nuestra afición por el beisbol era una ensoñación que crecía por la prosa de Rubén Mijares, Rodolfo José Mauriello, Humberto Acosta y Manolo Hernández Douén.

La palabra casi ha desaparecido del diccionario peloteril. Salvo las ocasiones en que, como un guiño, la escribimos en este espacio, no es mencionada por las nuevas generaciones de comunicadores.

Quizás sea porque la pequeña hazaña de dejar sin carreras al rival es una especie en vías de extinción.

En nuestra LVBP apenas se cuentan 11 lechadas en los últimos 10 años. Son tan pocas a partir de la temporada 2005-2006, que caben en un párrafo.

Alex Herrera, Heath Totten, José Álvarez, Josh Schmidt, Harold Eckert, Juan Carlos Gutiérrez, Seth Etherton, Anthony Lerew, Ryan Vogelsong y Jacobo Sequea son los 10 afortunados ases. Y Schmidt, el único que consiguió la gema por duplicado.

¿Qué tal? En las Grandes Ligas ha ocurrido una reducción no tan drástica, pero comparable.

Walter Johnson logró 110 blanqueos. Posiblemente el mejor lanzador de todos los tiempos, le saca 20 de ventaja a su principal perseguidor, Pete Alexander.

Alexander y George Bradley tienen la marca para una campaña, con 16.

¿No es increíble? Entre los tiradores activos, Tim Hudson lidera con 13 en toda su carrera. Esos 13 de Hudson en sus 17 campeonatos no igualan los 16 de Alexander y Bradley en una sola zafra.

Esta evolución es lo que hace aún más resaltante lo hecho por Félix Hernández, el viernes.

El Rey recorrió la ruta completa y no permitió carreras a los Mellizos, en una demostración de dominio donde abundaron los ponches, nueve, y los roletazos a sus manos.

Fue su décimo blanqueo. Los medios ya informaron que se convirtió, antes de cumplir 30 años de edad, en el líder de todos los tiempos entre venezolanos, igualando a Johan Santana.

Ahora persigue la marca de juegos completos, 30, en poder del Patón Carrasquel.

El Patón, en los años 30 y 40, tenía la tarea de todo abridor entonces: terminar lo comenzado. Todavía era esa la meta de Leal, en los 80, al punto de que en una carrera corta, de apenas seis torneos, el larense logró 27 veces tanto el primer out como también el último.

La especialización del relevo explica el cambio. También el deseo de cuidar los brazos de los ases. Ya prácticamente no hay aperturas que superen los 110 pitcheos. El tope habitual es 100.

El Rey Félix necesitó 101 envíos para su joya del viernes, en un alarde de eficiencia.

Qué alegría. Gracias a esa lechada, volvimos a ver las fotos de Leal y Seguí en nuestro cuarto infantil.


iserrano@el-nacional.com

@IgnacioSerrano

www.elemergente.com

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Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

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