• Caracas (Venezuela)

Al instante

blog-head

El asterisco de Alex Cabrera

Alex Cabrera consumió esteroides anabolizantes para mejorar su rendimiento en México. Esto es un hecho probado, ya no una, sino dos veces.
 
No hay modo de saber hoy si también se ayudó para crear la musculatura que a su edad es imposible desarrollar naturalmente, a fin de romper la marca de Baudilio Díaz y ganar la Triple Corona del bateo en la LVBP. Eso, lamentablemente, también es un hecho.
 
Quizás algún día esto se pruebe. Hay periodistas tratando de averiguarlo.. O quizás no se haya dopado acá. Tal vez jamás se sepa.
 
Tampoco hay modo de evitar esta sospecha generalizada que se ha cernido sobre su carrera toda. Porque si se dopó en 2014, ¿por qué no pensar que lo hizo en 2002, cuando alcanzó el récord de jonrones en Japón?
 
Desoladora paradoja: es imposible condenarlo sin pruebas en los otros circuitos donde jugó y es imposible creerle cuando asegura que entonces estaba limpio.
 
Esa sombra le perseguirá por siempre, incluso siendo inocente entonces, porque en 2002 no había controles antidopaje en Japón, porque ahora se ve de otro modo que su nombre apareciera en el Reporte Mitchell como el destinatario de un paquete con esteroides, cuando jugaba en Arizona, y porque hoy es imposible pedirle buena fe a los aficionados, luego de este escándalo, de esta tristeza, de esta desazón.
 
Mientras no admita que consumió sustancias prohibidas para superar la marca de Baudilio, mientras no hable aquel que le suministró las drogas y supervisó su proceso de dopaje, el récord le pertenecerá.
 
Puede que algún día esa persona aparezca, como apareció Stan Conte y confesó el modo en que planificó el dopaje de Barry Bonds, hasta convertir a un gran pelotero en el mayor jonronero de todos los tiempos.
 
Centenares de aficionados seguirán pidiendo que se coloque un asterisco al lado del nombre del Samurái o que se borren sus hazañas en la LVBP. Pero es inútil hacerlo. No es justo acusar sin pruebas ni condenar en retroactivo. Cabrera se dopó mientras jugaba en México, eso es un hecho. No hay un testimonio que asegure que lo hizo en Venezuela, todavía.
 
Eso no evitará que al monaguense le acompañe para siempre ese inmenso asterisco moral que será la condena casi unánime de la fanaticada. Baudilio seguirá en lo más alto para ellos, del mismo modo que Hank Aaron, y no Bonds, es el rey del jonrón en las mayores para una gran mayoría.
 
Cada quien es libre de pensar como mejor le plazca. Así es y así debe seguir siendo. Incluso, habrá quien considere bien dejar las cosas como están. Es derecho de cada quien discernir a su modo. Lo importante es el futuro.
 
Lo importante es que a partir de la temporada 2014-2015 el ministerio del Deporte y el IND lleven a cabo exámenes periódicos, sistemáticos y transparentes, a diferencia de los últimos años, en que no ha habido control antidopaje en la LVBP.
 
Lo importante es que se combata decididamente el consumo, a diferencia de los tiempos recientes, en los que varios casos positivos, incluso el de un grandeliga actualmente en ejercicio, fueron ocultados con el argumento de que era necesario manejar el asunto con un bajo perfil, para no perjudicarlos.
 
Lo importante es que se informe clara y abundantemente a los jugadores, al público y a quienes hacemos vida en los medios de comunicación que la lucha contra el dopaje está motivada por el cuidado de la salud de los deportistas, que no son gladiadores ni máquinas, sino seres humanos a quienes hay que cuidar hasta de sí mismos.
 
Lo importante es que los equipos se unan en una política de no tolerancia a partir de este mismo año y que evalúen en serio medidas drásticas que atemoricen a los eventuales infractores, como la posibilidad, que ya se ha asomado, de suspender también aquí a quienes den positivo en el exterior.
 
Lo importante es que el propio circuito termine el prometido diseño de su programa antidopaje y de castigos, para compensar las carencias que se han evidenciado en el sector oficial, y que se invite a la oficina del comisionado de las grandes ligas a participar en esta lucha, quizás como patrocinador, debido a la enorme inversión económica que significa este juego entre el gato ciego y el ratón tramposo.
 
Lo importante es que más nunca seamos permisivos y tengamos presente que se puede consumir, triunfar y no ser atrapado en los exámenes, como bien lo demostraron Bonds, Lance Armstrong o Marion Jones.
 
Todo esto vale más que ponerle un asterisco a los récords de Cabrera y será la única justificación posible para este trago amargo, esta enorme decepción.

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

  • Addthis Share:

Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

Histórico