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Zulia, Magallanes y el cambio que faltaba

No le conviene a un novato ser cambiado de equipo el mismo día que dos clubes pactan un mega canje. Los medios de comunicación dedican su atención a ese blockbuster, pasan los días y nadie parece acordarse de los prospectos.

Pero no. Aquí sí vamos a recordarlos. Luego de dedicar las anteriores columnas a lo que ganan o pierden los Navegantes y los Tigres, toca evaluar la transacción que cerraron Magallanes y Zulia, minutos antes de conocerse el intercambio de siete peloteros en el eje que va de Valencia a Maracay.

Las Águilas entregaron al lanzador Julio Vivas y recibieron al infielder Ángel Aguilar. Ninguno parece la pieza decisiva para ganar en el presente campeonato. Pero ambos tienen talento, por eso fueron traspasados.

Vivas es el de más experiencia, aunque los dos limitan su recorrido a Clase A de temporada corta y Clase A media, es decir, los primeros pasos en el escalafón de desarrollo.

El pitcher es tachirense, tiene 23 años de edad y pertenece a los Piratas de Pittsburgh. Ya suma tres campañas en la LVBP, lo que significa que pudiera ayudar a los turcos ya, al menos como relevista intermedio o mop up, como le dicen en las Grandes Ligas a los serpentineros que completan el staff y lanzan con pizarras abiertas, para dar descanso al bullpen A.

Es derecho, lo que le obliga a moderar el descontrol. Pero ojo, tiene una media de 3,1 bases por bolas por cada 9 innings, lo que está en los promedios. Su rata de ponches es de 7,8 por cada 9 entradas, bastante buena para un abridor, pero apenas suficiente para un bombero. Su carrera, hasta ahora, ha sido como relevista, aunque es justo reconocer que ha ido elevando su capacidad para castigar rivales por la vía de los tres strikes en los tiempos recientes.

Vivas está invicto en Venezuela, con foja de 4-0 y 3.79 de efectividad en 38 apariciones. Y era bien visto en Maracaibo, donde se escuchó algún lamento al conocerse la noticia sobre su salida.

Aguilar es Barinés, tiene 21 años de edad, batea a la derecha y puede defender segunda, short y tercera, aunque es sobre todo un paracorto. Es jugador de los Yanquis de Nueva York y había debutado con los bucaneros esta zafra; de hecho, fue incluido en el roster semanal de los rapaces inmediatamente, a diferencia del monticulista.

Todo lanzador es pieza atractiva en la LVBP. En ese sentido, los filibusteros han agregado algo que puede resultarles de gran utilidad. Pero hay detalles en este torperdero que causan interés.

No miremos su average de .240 en cinco torneos en las menores ni su OPS de .667. Veamos el detalle de sus 13 jonrones y 22 tubeyes en 416 turnos, combinado con 14 robos en 17 intentos.

¿Podrá Aguilar desarrollar esa dualidad? Como apenas es un muchacho, es plausible creer que su musculatura crecerá.

Un pelotero con esos números a esa edad es un potencial 20/20 a los 25. Pero hoy sólo es una apuesta. El camino a las Mayores es largo, tiene curvas y obstáculos por doquier.

Es probable que veamos más a Vivas en las próximas semanas, cuando el calendario apriete, Magallanes necesite brazos y Zulia no tenga espacio en el infield para un recluta con tan poco recorrido. Pero este es el tipo de cambios que vale la pena recordar dos o temporadas después.

Entonces sabremos lo que fue de ambos peloteros.

 

@IgnacioSerrano

www.elemergente.com

 

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Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

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