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¿Volverá Johan Santana?

Johan Santana todavía es noticia en Nueva York.
 
Los medios de ese estado, desde la estación SNY hasta el pequeño Asbury Park Press, recordaron este lunes el juego sin hits ni carreras que lanzó el merideño hace exactamente 3 años, el 1° de junio de 2012.
 
Fue un momento culminante en la historia de los Mets. Durante medio siglo, los aficionados de esa franquicia soñaron con ver a un lanzador completar la faena.
 
Algo exageraban los fanáticos metropolitanos en su sentimiento de auto conmiseración. Después de todo, no habían celebrado un no-hitter, pero pudieron aplaudir a Tom Seaver, Nolan Ryan, Dwigh Gooden, David Cone, Jon Matlak, Jerry Koosman, Al Leiter y otros buenos monticulistas que, de cuando en cuando, ayudaron a escalar cimas imposibles; la Serie Mundial de 1969, por ejemplo. O la de 1986.
 
Phil Taylor firmó la nota más entretenida. La publicó nada menos que el Sports Illustrated, y si usted habla inglés, le llegará fácilmente a través de Google, tecleando el nombre del periodista y el del Gocho.
 
Taylor plantea una duda inquietante en su reportaje: ¿acabó el no-no con la carrera del venezolano? Es algo que hemos temido desde aquel día.
 
Santana mantiene una duda razonable, bajo una muy sabia sentencia: “Imposible saberlo”. Y el manager Terry Collins, carcomido por el recuerdo, asegura en el trabajo que aquella, la noche apoteósica del zurdo, resultó, para él, como piloto, la peor de toda su vida.
 
El doble ganador del premio Cy Young venía de dos meses brillantes, en los que tenía un ponche por inning y 2.75 de efectividad. Pero en aquel encuentro, apremiado por la hazaña, se vio impelido a hacer el mayor esfuerzo físico de su historial.
 
Santana nunca había hecho 134 pitcheos en un juego, antes de esa jornada. Apenas 60 días atrás había completado su rehabilitación, superando una cirugía en la cápsula del hombro izquierdo. Es una operación que ha terminado con la carrera de varias estrellas: Brandon Webb, Mark Prior, Rich Harden, Dallas Braden y Chien-Ming Wang, entre ellos.
 
¿Valía la pena el riesgo? El nativo de Tovar cree que sí. Collins ahora cree que no. Su plan era no dejarle pasar de 110-115 envíos, pero al final hizo lo que todo piloto no llamado Buddy Bailey hace en esos casos: dejó la decisión en manos del lanzador.
 
Si esa fue la causa o no, es imposible darlo por seguro. Tampoco puede descartarse. Santana lo resume en el reporte con sabiduría de personas con más edad que la suya, y le envía un mensaje a su ex estratega: que no se preocupe. “Lo que pasó, pasó”.
 
El Gocho se lesionó el tobillo, después, y nuevamente el hombro. La segunda cirugía de la cápsula le hizo perder otra temporada completa. Regresó en 2014 y parecía listo para las Grandes Ligas, cuando sufrió la rotura del talón de Aquiles, hace 12 meses.
 
Puede que el bajón y la nueva lesión en 2012 se hayan debido al esfuerzo exagerado de hacer 134 pitcheos. También pudiera decirse lo mismo de los problemas sufridos este año con Magallanes y ahora en el spring training extendido con Toronto, donde aún no puede subir al morrito. Pero lo del talón en 2013 nada tuvo que ver con eso. A veces, el infortunio se confabula.
 
¿Vimos ya el último juego de Santana? Ojalá no. Una carrera como la suya merece una salida en hombros. Como aquella noche, en Nueva York.
 
@IgnacioSerrano

www.elemergente.com

iserrano@el-nacional.com

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Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

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