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El Universitario sin beisbol

Los Leones del Caracas aseguran que es una posibilidad real que la próxima temporada se juegue fuera del estadio Universitario. Como ya ocurrió una vez, habría que aceptar al menos que existe el riesgo.

La Fundación UCV tiene derecho a invocar la cláusula de revisión que existe en el contrato vigente. Para eso fue escrita. Venezuela vive su peor crisis económica desde el siglo 19, con una insoportable hiperinflación. Es lógico que las grandes cantidades de ayer luzcan insuficientes hoy.

Mal hace la universidad, sin embargo, al asumir el papel de víctima, argumentar que el alquiler es bajo y dejar a los clubes como amarretes.

El convenio vigente es por cuatro años y fue firmado la víspera de la última campaña. Si es un mal contrato, sorprende que se diga en estos términos, cuando van sólo 12 de los 48 meses que la propia universidad planteó al firmarlo.

Todo analista creíble decía en 2015 que la situación nacional de 2016 podía ser peor, por la falta de medidas económicas que dieran a Venezuela las mismas reglas de juego de, por ejemplo, Uruguay, Bolivia o Ecuador (por no decir la América toda), donde el gasto público es racional, se estimula la producción privada y no hay control de cambio.

La universidad tiene derecho a pedir revisión. Pero no es víctima de las novenas.

Primero, porque el pacto es por cuatro torneos, le quedan tres y fue aceptado por todos. ¿Cómo se sostiene que, restándole tres cuartas partes de vigencia, soliciten 1.000 por ciento de aumento?

Segundo, porque si bien el estadio está en pésimas condiciones y requiere una enorme inversión, eso no es responsabilidad del beisbol profesional.

La mayoría de los baños están cerrados. En algunos casos, hasta se robaron las piezas de cerámica, como antes saquearon los equipos de la pizarra. ¿Por qué la vigilancia interna lo permite?

El cableado de las torres de alumbrado también fue robado, lo que implicó pérdidas inconmensurables. ¿Dónde estaba la Fundación UCV para evitarlo?

El anillo alrededor del parque es sucio, fétido y lleno de escombros. También esto es responsabilidad del propietario del lugar, que además debe cuidarlo entre febrero y septiembre.

El terreno está en mal estado. Pero ¿qué puede esperarse, si está en uso todos los días del año? Allí juegan profesores, estudiantes y jubilados. El deterioro no es comparable al Olímpico, porque acá no lanzan jabalinas y la LVBP se ha encargado de impedir la degradación extrema a la que llegó el hermano gemelo. Pero existe y es importante.

La comunidad universitaria tiene derecho a usar sus bienes. Pero no tiene derecho a exigir que otro corra con la responsabilidad de reparar lo que la propia comunidad ha deteriorado.

Caracas y La Guaira han costeado la mayor parte de las mejoras que hoy disfrutan los aficionados, como las sillas, que ahora llegan hasta más allá de la preferencia, y las pantallas. La Fundación UCV, al menos antes de esta administración, ha cobrado el alquiler, dejando que el lugar se deteriore el resto del año.

La capital merece una casa mejor para la pelota y las novenas no han sabido o no han podido atender este tema. Es asunto de otra columna. Pero el escenario que tenemos es incómodo, y está mal mantenido y mal cuidado por su propio arrendador.

Y eso no se arregla subiendo el alquiler.

@IgnacioSerrano

www.elemergente.com

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Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

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