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Rumores, esteroides y el récord de Baudilio

Álex Cabrera / AVS Photo Report

Álex Cabrera / AVS Photo Report

No es normal que un bateador con 41 años de edad dé tantos cuadrangulares. No es normal sacar un vuelacerca cada 8 turnos.

Lo que está haciendo Alex Cabrera escapa a toda normalidad, incluso tratándose de alguien con su historial jonronero y su acondicionamiento físico.

Debido a que no es normal, la afición venezolana está dividida entre quienes asisten fascinados a la hazaña del Samurái, a punto de igualar el récord de Baudilio Díaz, y quienes a priori le acusan de dopaje.

En la pelota venezolana hay control antidóping. El rigor de esos exámenes y del sistema en general es algo a lo que nos referiremos después. Pero es desconocimiento alegar que Cabrera debe ser sometido a pruebas, porque ya lo es.

De hecho, varios jugadores dieron positivo en la temporada pasada con este mismo régimen anti dopaje.

Baudilio también estuvo bajo sospecha, en su momento. Se rumoró, sin pruebas, que usó bates con corcho.

La razón del rumor estaba en que nunca fue un slugger. El año antes del récord disparó 4 cuadrangulares. El año después, también. Ni siquiera en el norte logró la veintena. Su tope, incluyendo las menores, fue apenas 18 en 1982, con los Filis.

No era natural ni lógico que fuera él quien le arrebatara la marca a Bob Darwin. Lo lógico era que lo hiciera Antonio Armas. Pero eso no justifica que alguien manche su legado.

Nunca apareció el tal bate encorchado, y sin pruebas en contra, toda persona es inocente a cabalidad.

Lo mismo aplica para Cabrera. Su nombre aparece en el Reporte Mitchell porque una caja con sustancias sospechosas llegó al Chase Field a su nombre, en 2000, cuando jugaba con los Diamantes, pero eso no prueba que antes o después se haya dopado. Ni siquiera prueba que él ordenó esa caja, como alegó en esa oportunidad.

Jamás dio positivo en Japón, donde la política antidóping es más estricta que en las mayores y donde otros venezolanos sí fallaron, como Luis González.

¿Quiere decir que el Samurái es inocente? Sí, mientras aceptemos vivir en un sistema civilizado, que se apoya en pruebas y no en sospechas. Es lo que corresponde y conviene a todos, porque quien no exija pruebas para condenar a un deportista avala que no se exijan pruebas en otros ámbitos de la sociedad.

Barry Bonds admitió en el juicio del laboratorio Balco que sí usó esteroides. Su defensa fue alegar que lo hizo sin saberlo, bajo engaño, y por eso el segundo juicio que le siguieron fue por perjurio.

No es natural que alguien dé más jonrones después de los 36 años de edad. No era natural que Bonds golpeara 73 en una temporada.

Pero hay que poner las cosas en contexto. Si Baudilio hubiera mantenido el ritmo de la zafra 1979-1980 durante los 144 juegos que disputó en su mejor torneo con los Filis, habría dado apenas 43,6 vuelaceras. Tal cual: 44, si redondeamos. Así de discreto es su récord, en comparación con la gran carpa.

Miguel Cabrera lleva dos cosechas seguidas con 44, es decir, con un ritmo similar al de Baudilio, pero a casi 30 de Barry Bonds y a 16 del viejo registro de 61 que estuvo en poder de Roger Maris.

En realidad, hacemos demasiado ruido por algo que es mucho más pequeño de lo que en realidad parece. Que sea “nuestro” récord lo sobredimensiona, claro, pero quien lo persigue ya una vez sacó 55 pelotas en Japón, cuando igualó la huella de Sadaharu Oh, el hombre con más bambinazos en el beisbol profesional.

No debería sorprender que finalmente cumpliera con su palabra de ir también a por este registro. Por regla de tres, aquellos 55 representarían aproximadamente 26 en un torneo de 63 encuentros, como la LVBP.

Lo que sorprende es la edad, eso sí. Pero ello no prueba nada.

Valga otro apunte: hasta el miércoles, antes de pisar nuevamente el acelerador, el oriental había sacado una pelota cada 9,6 turnos; Oswaldo Arcia tiene una cada 10, sin que alguien asome sospecha.

¿Eso hace inocente a Alex Cabrera? Sí, mientras no se pruebe lo contrario.

Debemos pedir rigor en los exámenes. Pero acusar y condenar sin fundamento es tan irresponsable como mirar al otro lado.

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Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

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