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Robert Pérez vs Babe Ruth

Es cuestión de días para que el récord de jonrones en la LVBP caiga en manos de Eliézer Alfonzo o Alex Cabrera.

Sí, algunos aficionados preferirán mirar a otro lado y otros no celebrarán. Más allá de la simpatía que puedan sentir por Robert Pérez, hay algo más en esta carrera por el libro de historia de nuestra pelota.

Dos veces ha estado involucrado Alfonzo en noticias de dopaje. También Cabrera, que a su mención en el Reporte Mitchell añadió este año el caso positivo en México.

Ambos aluden inocencia. El Matatán ganó un recurso similar al de Ryan Braun en las Grandes Ligas, el mismo Braun que reincidió poco después, y el Samurái tiene abierto un proceso judicial en tierras aztecas, con la esperanza de eventualmente ser exculpado.

Pero esta columna no es para defender ni criticar a Alfonzo o Cabrera. El tiempo y los hechos hablarán por ellos. Esta columna es para echarle un vistazo al registro de Pérez, a lo que están por hacer sus perseguidores y cómo se pone eso en contexto, digamos, frente a la MLB..

Por ejemplo: cuando el Samurái iba enrumbado hacia la marca de Baudilio Díaz, esos 20 cuadrangulares que inmortalizaron al receptor de Cúa, trazamos una sorprendente regla de tres.

Los 20 bambinazos de Baudilio, incluso los 21 de Cabrera, no son cifras de asombro, puestas en frente de otros espejos.

Díaz sacó 20 en 66 juegos, en una temporada de 70 compromisos, la 1979-1980. En un campeonato de 162, como es la gran carpa, habría sonado 49. Una muy buena cantidad, pero lejos del récord de 60 que impuso Babe Ruth, que Roger Maris llevó a 61 y que luego Mark McGwire y Barry Bonds trituraron, con 70 y 73.

Cabrera dio 21 en 59 compromisos, en una zafra de 63 en total. En un calendario de 162, eso equivaldría a 58, mucho mejor y, ciertamente, una cantidad poco habitual en las Grandes Ligas, pero todavía sin llegar a Ruth, Maris, McGwire y Bonds.

Por supuesto que la insólita longevidad del slugger de Caripito es otra historia. Jamás en el beisbol profesional mundial un bateador con 40 años de edad había terminado líder jonronero, mucho menos triple coronado, y ni siquiera Bonds, que consumió esteroides y hormona de crecimiento humano para rejuvenecer, pudo hacer algo así.

Pero de nuevo nos estamos desviando. Volvamos a Pérez y su marca extraordinaria (no puede serlo menos, siendo que se la arrebató al mismísimo Antonio Armas, el mayor aporreador de Venezuela antes de Andrés Galarraga y Miguel Cabrera).

El guayanés comenzó la semana con 124 estacazos de vuelta completa en 1.279 partidos. Eso es uno cada 10,3 choques. En su carrera, Ruth botó 714 en 2.503, para uno cada 3,5 duelos.

Pues bien, si el Bambino hubiera sido venezolano y no hubiera faltado nunca a la LVBP, lo cual no habría sido descabellado en su tiempo, habría sacudido 365 vuelacercas en los 1.279 cotejos que acumula Pérez.

Tal como se lee. Más del doble que el récord de nuestra pelota.

Lo mismo puede decirse de Aaron, que sacó una pelota del parque cada 4,4 juegos, y de Bonds, que lo hizo cada 3,9 compromisos.

El récord que está por caer es legendario y es una injusticia compararlo con lo hecho por aquellos grandeligas. Pero a veces es divertido hacer un alto y preguntarse: ¿Qué habría sucedido si…?

 

Twitter: @IgnacioSerrano

www.elemergente.com

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Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

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