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Del Rey Félix a Pedro el Grande

No es muy común la cifra de 2.000 ponches en las Grandes Ligas, esa que está por alcanzar Félix Hernández, tras cumplir la meta de superar a Johan Santana como el venezolano con más bateadores pasados por las armas. 

No es común, y lo demuestra la cifra de pitchers con dos millares: apenas 72..

El derecho de Flor Amarillo será el número 73. Necesita guillotinar a cinco adversarios en su apertura del fin de semana, contra Oakland. Es una cifra a su alcance. Después de todo, promedia 9,5 fusilados por cada 9 entradas.

Hernández es un caso sorprendente, de muchos modos. He aquí otro: Santana todavía tiene mejor rata de ponches que él, con 8,8 cada 9 episodios, contra 8,5 del carabobeño. Pero mientras el merideño llegó a su punto más alto en 2004, a los 25 años de edad, su heredero sigue incrementando su frecuencia.

Eso es poco común. Al acercarse la treintena, el brazo pierde velocidad por el natural uso y abuso.

Ese mismo Gocho, que superó por la vía de los strikes a 10,5 adversarios por cada 9 pasajes en aquel 2004, estaba en 7,9 en 2009, antes de lesionarse el hombro.

El Rey Félix, en cambio, liquidaba a sus contendores a un ritmo de 8,6 cada 9 innings a los 25 años de nacido, y ha mejorado la cifra a 9,5 en las últimas tres zafras, incluyendo esta. Todavía está en alza.

La durabilidad determinará el resto. Fue en buena parte el secreto de Nolan Ryan, Randy Johnson, Roger Clemens y otros ocupantes de los primeros puestos de la lista de ponchadores.

Fernando Valenzuela cruzó los 2.000, pero el brazo no le dio para mucho más. Es un ejemplo entre muchos citables.

Los serpentineros de antes también tenían la ventaja de abrir hasta 40 veces y sumar más de 300 innings por campeonato. Sin esa carga de trabajo, habría sido imposible para Ryan embestir 383 veces o para Sandy Koufax hacerlo en 382 ocasiones en un solo torneo.

Pedro Martínez es otro buen ejemplo. Fue elegido para estar en Cooperstown por haber sido uno de los monticulistas más dominantes en la difícil Era de los Esteroides.

El dominicano se apagó en 2006, después de 14 temporadas. Se lastimó el hombro y sufrió otras dolencias. ¿Qué más habría hecho, de no sufrir ese epílogo?

A Martínez le alcanzó el impulso para retirarse con 3.154 abanicados. Es la máxima cifra para un pelotero nacido en América Latina.

Lo más emocionante de ver cruzar a Hernández por los dos millares es el inconmensurable campo de posibilidades que se abre para él y para quienes disfrutamos de sus hazañas.

Es lo mismo que pasa con Miguel Cabrera, luego de superar los 2.000 hits (ya dejó atrás los 2.200) y ahora que está por llegar a 400 jonrones. Son cifras que hacen posible pensar en las míticas cantidades de 3.000 y 500, números que reúnen unos pocos elegidos y que él, al paso actual, conseguirá alrededor de 2018, a los 35 o 36 años de edad.

La cuenta atrás del Rey empezará cuando sume el ponche 2.000. No sólo será uno de 8 pitchers en la historia con esa cantidad antes de soplar 30 velitas; además, se pondrá a razón de cinco campañas, después de esta, para alcanzar a Martínez como el número uno de la región, a 200 guillotinados por zafra, su cantidad habitual.

A tal paso llegará a la meta aún joven, con 35 años de edad. Sólo hay que desearle salud para verle hacerlo.

Twitter: @IgnacioSerrano

www.elemergente.com

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Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

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