• Caracas (Venezuela)

Al instante

blog-head

¿Repetir a Dave Hudgens o no?

Dave Hudgens no está de balde en la lista de finalistas que maneja el Caracas.
 
Por el cedazo de la directiva pasó una docena de nombres, antes de elegir a los último cuatro. Su inclusión no es una mera cortesía para quien dirigió la última temporada.
 
El propio Hudgens fue dejado rápidamente a un lado después de la 2011-2012, cuando los Leones sintieron que no era la mejor alternativa y voltearon a mirar a Frank Kremblas.
 
Carlos Hernández no tardó mucho en saber que no regresaba, después del patinazo sufrido en el campeonato 2007-2008 y el impasse que derivó también en la salida de Henry Blanco.
 
El estilo de Luis Ávila para gerenciar la divisa muestra que la inclusión de Hudgens entre los cuatro posibles estrategas no es gratuita.
 
Los capitalinos tienen varios buenos candidatos, a pesar de que ya no pueden incluir a Kremblas, la opción lógica para una buena parte de la afición, debido a que éste prefirió no venir más.
 
El puertorriqueño Charlie Montoyo tiene ocho años en triple A, trabajando en una organización tan seria y metódica en el desarrollo de peloteros y la aplicación de las nuevas tendencias, que es una alternativa cautivadora.
 
El dominicano Mike Guerrero tiene una larga trayectoria en las menores, en la liga profesional de su país y actualmente es coach de los Cerveceros en las grandes ligas, lo que le da un respaldo curricular incomparable, sin olvidar que ha dirigido a un grande del Caribe: Licey.
 
El también quisqueyano Félix Fermín tiene el nada despreciable aval de haber ganado cinco coronas en su país, récord entre pilotos en Lidom.
 
Entonces, ¿por qué Hudgens?
 
La pregunta sería mera retórica, de no existir tan severa resistencia en una parte de la fanaticada capitalina.
 
Hudgens es el estratega con mejor récord de ganados y perdidos en la divisa, contando los últimos 15 años. El esde Quality Sports y resulta revelador. Son 109 victorias contra 80 derrotas.
 
Ese porcentaje de éxito de .577 es brillante. Comparémoslo con los tres timoneles que acaban de ser elegidos para el Salón de la Fama de Cooperstown: Bobby Cox se retiró con .556, Joe Torre con .538 y Tony LaRussa cerró con .536.
 
Hudgens, además, metió al equipo las tres veces en postemporada y logró una corona.
 
Esa relación de un título en tres intentos es mejor que los promedios de Pompeyo Davalillo y Phil Regan. Es, de hecho, una de las mejores en la historia de la divisa entre quienes han tenido las riendas en por lo menos tres torneos diferentes.
 
El estadounidense es cordial con los medios. Jamás ha tenido un sí o un no con los seguidores del equipo. Es un hombre de beisbol a carta cabal. Grato conversador y un justo manejador de la cueva, como dan fe los propios peloteros.
 
Hudgens, además, quiere regresar. ¿Por qué, entonces, es simplemente uno de cuatro finalistas, en lugar de haber sido ya ratificado?
 
La respuesta está en la opinión pública caraquista. Quizás el equipo ya haya podido medir si son mayoría o no esos adversarios del dirigente, que llenan las redes sociales con comentarios agrios, duros, a menudo excesivos en contra del norteamericano.
 
El que los abucheos se hayan trocado en agresiones, groserías y objetos arrojados al terreno tiene mucho que ver, probablemente, con esta situación.
 
Está claro que no es el único motivo. Los felinos disponen de recursos y gerencia suficientes como para ampliar la búsqueda cada año y tratar de captar a alguien todavía mejor para este y otros cargos.
 
La presencia de Montoyo, Guerrero y Fermín es una muestra de eso último. Los tres parecen buenos candidatos para dirigir aquí. Pero los resultados y la opinión de los propios peloteros también son un respaldo para Hudgens.
 
Algunos le critican que no pone a correr a sus hombres. Cabe preguntar quiénes tienen esa habilidad en el roster. Ni Jesús Aguilar ni Gregorio Petit ni Jesús Guzmán, casi nadie en la cueva izquierda vive de mover las piernas.
 
También le critican una supuesta pasividad. Cuestión de personalidad. Ciertamente es poco común ver a Hudgens haciéndose echar del juego, como tantas veces lo hizo Cox.
 
La critican, sobre todo, el manejo de los lanzadores.
 
Los que hacemos vida en el palco de prensa tenemos una idea diferente en este último punto, nacida de una sencilla constatación: el pitcheo ha sido el Waterloo de todas las escuadras en los tiempos recientes, salvo, quizás, el Magallanes, que es el actual bicampeón debido, entre otras cosas, a su profundidad monticular.
 
Una parte de la oficina considera que Hudgens sigue siendo el candidato ideal porque conoce la liga, la nómina y a todos con quienes trabajará en el diseño de la novena. Por eso, y porque es el manager caraquista más ganador en los últimos 15 años, sigue entre los candidatos a dirigir en la 2014-2015.
 
¿Tienen razón estos apoyos? ¿O tiene razón la fanaticada? Vox populi no siempre es vox Dei en el diamante. Los melenudos lo saben desde los tiempos de Oscar Prieto y Pablo Morales.
 
Sea con el timonel que sea, sería interesante si la afición se replanteara su relación con el alto mando a partir de octubre.
 
Como se dijo en la oficina caraquista, días atrás: mucho ayudaría que los fanáticos dejen de ir al Universitario para ver un juego y empiecen a ir para ser parte del juego.
 
Y el público, ya se sabe, sólo es parte del juego —para bien— en la medida en que pueda influir sobre sus jugadores, dándoles el ánimo y el estímulo que inspire a los peloteros a superar los más grandes obstáculos.
 
Sea con Hudgens o con cualquier otro como manager.

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

  • Addthis Share:

Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

Histórico