• Caracas (Venezuela)

Al instante

blog-head

René Reyes y la apuesta de las Águilas

¿Era el bate de René Reyes lo último que le faltaba a las Águilas para lograr el título en la LVBP?

Un equipo con ese pitcheo, con tal abundancia de brazos, podía darse el lujo de entregar a un antiguo súper prospecto, un lanzador que recibió 1,5 millones de dólares por firmar, como Adys Portillo.

Al Zulia, ciertamente, le sobró pitcheo y le faltaron batazos en la pasada campaña. Mientras estuvieron aquí sus importados, Giovanny Urshela y compañía, los occidentales cabalgaron la eliminatoria. Pero se arrastraron para llegar a enero y sufrieron en los playoffs.

Puede que con Ernesto Mejía fuera diferente. La tarea no cumplida en el torneo anterior se debió, en buena medida, a la ausencia del mejor toletero en la historia de la franquicia, atado a sus compromisos en Japón.

Reyes no es Mejía. Batea a las dos manos, se mantiene muy activo en México y es un guerrero con sonados triunfos en los playoffs.. Pero tiene 36 años de edad, en la recta final de su recorrido.

Con él, en teoría, se completa un lineup potente, con Mejía, Marwin González, Freddy Galvis, José Pirela, Ender Inciarte, Sandy León, Alí Castillo y la camada de nuevos valores que viene en ascenso, encabezada por el recién adquirido Franklin Barreto.

El problema, claro, está en el complicado ajedrez que es ahora el beisbol invernal. En los años 60 o 70 era normal planificar una temporada en la que César Tovar, Víctor Davalillo y Gonzalo Márquez estarían disponibles desde el primer día. En la 2015-2016, ¿jugarán Mejía, González, Galvis e Inciarte? ¿Estarán disponibles en enero Pirela y León?

Así que esta columna debe dar un giro y enfocarse en algo más inmediato: ¿Es beneficioso el cambio de Portillo por Reyes, desde el punto de vista zuliano?

El pacto anterior pareció en cierto modo desequilibrado hacia La Guaira. Juan Graterol es un receptor con 26 años de edad y poca ofensiva, ligamenorista a tiempo completo, y llegó a cambio de un infielder con perfil ofensivo, Reegie Corona, que lideró a los aguiluchos en empujadas la campaña pasada.

Hay que matizar esa transacción, claro. Corona llegó como agente libre, los occidentales tienen suficientes infielders y, haciendo regla de tres, Corona no habría impulsado 80 carreras, en caso de tener la LVBP tantos encuentros como la MLB.

Aquel discreto convenio, además, no tiene la intención de este. Se supone que Reyes es alguien que llegará para imponer diferencias.

Como no es un jonronero, sino un bateador de pasillos, no debería sufrir tanto al mudarse del Universitario al Luis Aparicio. Pero ojo, tendrá un retroceso por el cambio de escenario.

Portillo, la valiosa pieza entregada por él, no ha pasado del estatus inicial, promesa que algún día será diferente. En estos años recientes, las Águilas han clasificado sin su aporte. Muchos boletos. Muchos problemas físicos. No ha sido la razón por la que los rapaces son la divisa más consistente de los últimos años.

Visto así, Reyes es un excelente botín. ¿Es el bate que faltaba para obtener la corona? No depende de él. Le tocará a la gerencia responder a las exigencias que hoy tocan a los clubes de la pelota invernal, cuando diciembre termina y enero se asoma.

Poniendo eso aparte, es un cambio excelente para las Águilas.

Twitter: @IgnacioSerrano

www.elemergente.com

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

  • Addthis Share:

Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

Histórico