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Ministro y pelotero

Antonio Álvarez es ministro del Deporte, tiene una clara militancia política y muchos aplaudirán o rechazarán cualquier cosa que haga, debido a la polarización que vivimos en Venezuela. 

El reto ante el anuncio de su incorporación al roster de los Tigres, para disputar mañana un encuentro de despedida, es tratar de ver las cosas con la mayor objetividad posible.

¿Merece un homenaje el Potro Álvarez, dos años después de su última actuación en la alta competencia? Tal vez sí. Cualquier equipo tendría derecho de organizarlo.

Claro que el ex jardinero nunca ha defendido la camiseta de Aragua. De hecho, quiere completar el paso por las ocho franquicias de la pelota (aunque nunca jugó con los Bravos, sí lo hizo con Pastora, su antecesor).

Una sola vez ha ocurrido en las Grandes Ligas que alguien salga del retiro para una acción simbólica así. Lo hicieron los Medias Blancas con Minnie Miñoso en 1976 y 1980, la última con 54 años de edad. Querían que Miñoso fuera el único pelotero en la historia en estar activo en cinco décadas diferentes, desde los años 40.

Los demás casos son diferentes: ex peloteros firman contratos de un día con su organización de toda la vida y, después de presentarse al estadio y dar una rueda de prensa, se retiran oficialmente, sin jugar.

¿Es bueno que el Potro sí juegue, después de dos años dedicado a otros asuntos? Conviene mejor preguntarse si es útil o no para los Tigres, si puede significar un riesgo o no.

Álvarez tiene 24 meses sin actuar en la alta competencia. Hay un chance importante de que no pueda hacer un aporte real; que falle alguna atrapada en el outfield y no se embase durante el corto homenaje. 

Son aspectos a considerar. Puede que ocurran, puede que no.

¿Qué pasa si Aragua, por una acción de Álvarez, no anota o permite la carrera que decreta la derrota contra el Zulia? ¿Qué pasa si ese tropiezo marca la diferencia entre elegir antes o después en el draft de sustituciones? ¿Qué pasa si por eso no pueden elegir a los jugadores que necesitan y terminan concediendo ventajas en la semifinal?

Esto está planificado desde hace seis meses. Sólo así se explica que no hayan vendido el choque del 19 de diciembre entre los abonados, proceso de venta que comenzó en julio.

¿Lo hicieron para dejar que todo aquel que quisiera comprara su boleto el día del duelo, para ir al parque y aplaudir o abuchear al ministro? ¿O fue porque está planeado repartir las entradas entre amigos del ex pelotero y su causa, a fin de garantizar que no haya manifestaciones de disgusto en gradas y tribunas?

Esto último, por cierto, tendría un impacto patrimonial en las arcas de la novena.

Álvarez fue una personalidad polémica desde antes de entrar en la política. Disfruta estar en el centro de la atención. Pero también ha sido una persona cordial y respetuosa, un buen competidor. Así que el punto no es personal. Se trata de ver si beneficia a los Tigres jugar con un roster de 34 hombres al menos de miércoles a viernes y arriesgarse a que el ahora funcionario no esté en plena forma.

Puede que Álvarez merezca el aplauso por su apoyo a la temporada 2014-2015. Pero ¿vale la pena correr los peligros que conllevará su regreso fugaz a la actividad? Porque lo demás quedará como una anécdota.

Esa es la respuesta que debe evaluar el alto mando tigrero.

Twitter: @IgnacioSerrano

www.elemergente.com

 


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Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

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