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¿Merece Daal un lugar en el templo de Valencia?

Cuando Humberto Acosta, maestro y mentor de esta columna, escribió su libro Zurdo contra zurdo, recientemente premiado por el Museo del Beisbol en Venezuela, pensaba en Sandy Koufax y Johan Santana.

 Esas tres palabras y el recuerdo de Koufax, sin embargo, pasaron por nuestra cabeza al discernir cómo votar en el caso de Omar Daal, otro de los buenos candidatos que aparecen este año en la planilla de nuestro Salón de la Fama.

 Sólo podemos elegir seis nombres y tenemos cuatro: Leonardo Hernández, Leonel Carrión, Oswaldo Blanco y Luis Raven. Nos quedan dos puestos vacantes y varios candidatos con opción, especialmente el panameño Santos Hernández, Edwin Hurtado y sobre todo Daal.

No sólo por ser zurdo hermanamos a Daal con Koufax. También por el abrumador dominio que tuvo sobre los bateadores de su tiempo en la pelota venezolana y porque, como el as de los Dodgers, tuvo un abrupto final, debido a los problemas físicos.

Koufax apenas tuvo seis campañas de primera línea, las últimas de su trayectoria en las mayores. De Daal también puede tomarse media docena de campeonatos, gracias a los cuales inscribió su nombre entre los mejores lanzadores de todos los tiempos en la LVBP.

Así como se lee. Este valenciano por decisión, nacido en Maracaibo, dijo adiós con 2.59 de efectividad, que es la tercera mejor del circuito, sólo por detrás del inmortal Luis Tiant (2.27) y ese interesantísimo caso que fue José Villa (2.45).

El ex caraquista obtuvo ese promedio en el máximo apogeo de la Era de los Esteroides, lo que resalta su desempeño. Pero hay más: la muy recomendable página PuraPelota.com tiene un “índice de referencia” que es comparable con la efectividad ajustada o ERA+, que puede consultarse en Baseball-Reference.

Es una herramienta excepcional para ver dónde está parado cada pitcher, ya que contrasta su efectividad y WHIP con la efectividad y WHIP de la liga durante los años en que lanzó.

En la historia de la LVBP, únicamente hay 28 serpentineros con 500 innings y un índice por encima de la media de la liga. Los mejores son Tiant (140), Villa (140) y Daal (135). Mejores que los mejores.

Mejores que Diego Seguí (125), Luis Leal (123) o Ramón Monzant (122). Mucho mejores que leyendas como Ubaldo Heredia (111), Emilio Cueche (107) o el mismísimo Carrao Bracho (106), quien da nombre al premio que en cada zafra celebra al Pitcher del Año.

Daal fue una fuerza aquí. Obtuvo, precisamente, el Pitcher del Año en las justas 1995-1996 y 1996-1997, en las que acumuló 19 victorias contra apenas 3 derrotas, amén de 1.68 y 1.49 de efectividad.

Su WHIP en el segundo de esos torneos fue de 1.06 y logró un índice fabuloso de 228, es decir, 128 por ciento mejor que sus colegas ese año.

Según la herramienta de PuraPelota.com, que nos permite compararlo con los promedios de cada campeonato, aquella fue una de las cuatro temporadas más notables para un serpentinero criollo en los anales de nuestra pelota profesional, junto a la 1987-1988 de Oswald Peraza, la 1995-1996 de Omar Bencomo y la 1997-1998 de Giovanni Carrara.

En el pináculo de su fama, Koufax tuvo una efectividad ajustada de 190, es decir, 90 por ciento por encima de sus pares en aquel 1966 inolvidable.

Zurdo contra zurdo. El estadounidense anunció su retiro cuando iba a cumplir 31 años de nacido, la edad que tenía el venezolano cuando terminó su recorrido. Su decorosa carrera como relevista situacional de los Dodgers y abridor de los Filis y los Diamantes terminó en 2003 y no pudo volver a imponer su ley en la LVBP.

Koufax está en Cooperstown. ¿Merece Daal un lugar en el templo de Valencia?

Creemos que sí.

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Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

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