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El Kid Rodríguez y la corta vida de los apagafuegos

Francisco Rodríguez celebra un importante aniversario. El 2 de junio se cumplirán 10 años del inicio, en los hechos, de su carrera como cerrador, aunque será el día 7 de ese mes cuando recordaremos una década del anuncio oficial por parte del manager Mike Scioscia.

El Kid ya había rescatado algunos encuentros antes de eso. Concretamente fueron tres, durante ausencias raras y aisladas del cerrador por aquel tiempo de los Ángeles de Anaheim, Troy Percival.

En junio de 2004, sin embargo, Percival cayó víctima de molestias en el codo derecho. Estuvo primero día a día y en ese lapso Rodríguez tomó su lugar, como correspondía a quien desde el año anterior era su principal setup y escudero.

Scioscia no tuvo más remedio que oficializar la medida el 7 de junio, cuando su titular fue puesto en la lista de incapacitados de 15 días, con una inflamación.

Percival regresaría. Tendría arrestos para completar 33 salvamentos en ese torneo. Pero los seis rescates en ocho intentos que tuvo el caraqueño en junio, durante la ausencia de su mentor, pavimentaron el camino de salida del estadounidense, en noviembre, como agente libre, y sellaron el ascenso del criollo al principal rol en el bullpen de los querubines.

Son 10 años desde que el Kid asumió por primera vez. Y como la de 2005 fue su primera como cerrojo a tiempo completo, se cumplen 10 temporadas desde que le permitieron dar el paso y completar la meta de todo apagafuegos.

Ese lapso ha servido para dejar una resplandeciente estela. Ha sido el pitcher más joven en la historia en llegar a 150, 200, 250 y 300 salvamentos. Está a punto de meterse entre los 20 rescatistas más prolíficos de la historia. Tres veces ha encabezado la Liga Americana en ese departamento y en 2008 impuso el récord todavía vigente y casi imbatible de 62 victorias preservadas en una campaña.

Ha sido un largo e intenso recorrido. En ocasiones ha perdido el rol y lo ha vuelto a recuperar. Hoy es el cerrador de los Cerveceros, casi por azar; a pesar de haberse lesionado en los entrenamientos primaverales y gracias a que Jim Henderson estuvo errático en los juegos de exhibición.

Hasta un récordman como el capitalino sufre los embates de ser bombero. Porque no hay profesión más inestable en las mayores, posiblemente, que la de ese monticulista que noche a noche recibe la pelota para tirar el noveno inning.

Por esa inconstancia los relevistas reciben, en promedio, mucho menos dinero y años de contrato que los abridores.

Los cerrojos siempre han estado en una situación extrema. No pueden fallar con la frecuencia de otros compañeros, porque sus yerros, usualmente, implican perder una ventaja y a menudo un partido.

No todos sirven para esa responsabilidad. Decía Juan Rincón que los apagafuegos sienten la diferencia entre trabajar en el séptimo u octavo, y hacerlo en el noveno.

“Como setup sabes que el equipo siempre tendrá otra oportunidad, en caso de que falles”, comentaba Rincón, uno de los mejores setups nativos de todos los tiempos. “Como cerrojo sabes que no puedes equivocarte. No tienes margen de error”.

Esa presión siempre ha afectado a los especialistas. A eso se añade, últimamente, la tendencia sabermétrica de no apostar por un único brazo para esa tarea, salvo que se trate de un inamovible, un Mariano Rivera o Trevor Hoffman. El bullpen por comité.

Por eso son tan cortas las carreras de la mayoría de los cerradores. Excepto Rivera y Hoffman, quienes ejercieron cada uno durante 17 torneos, la mayoría de los consagrados ha ejercido su papel favorito durante mucho menos tiempo.

Billy Wagner fue cerrojo durante sólo 12 zafras. Dennis Eckersley labró su inmortalidad en 11. Jeff Reardon tuvo esa tarea por 11 años. Percival cerró en 10 justas, al igual que Randy Myers, y Joe Nathan está en su décima.

Esos seis lanzadores ocupan un lugar entre los 10 mejores salvadores de todos los tiempos. De hecho, aparecen en las plazas que van desde la quinta hasta la décima casilla.

Únicamente Rivera, Hoffman, Lee Smith y John Franco (los dos últimos con 14 torneos en esa responsabilidad) han logrado una carrera tan larga como la de sus pares abridores, infielders, jardineros o receptores.

La vida productiva de un bombero es corta en las mayores. Incluso entre los miembros de la élite.

Por eso tan pocos de ellos han llegado al Salón de la Fama y por eso es tan feliz la noticia de ver al Kid convertido de nuevo en el candado de los Cerveceros, a pesar de la recuperación de Henderson y gracias a su capacidad para sacar el último out de la noche, una habilidad que por primera vez demostró tener una década atrás.

@IgnacioSerrano

www.elemergente.com

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Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

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