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Jugar con 9 importados

Lo que dejó la convención anual (y II)

 

Casi una decena de venezolanos han subido por primera vez o han debutado en las grandes ligas esta temporada, incluyendo a Jorge Rondón, en dos ocasiones ascendido y todavía por estrenarse, así como a Wilking Rodríguez, el más reciente miembro de la clase de 2014.

 

La expedición nacional avanza a paso récord. La marca de 18 reclutas en una campaña todavía no tiembla, pero empieza a ser posible, cuando apenas ha transcurrido una tercera parte de la justa.

 

En medio de ese auge, con más de un millar de peloteros criollos firmados por distintas organizaciones internacionales, los equipos que hacen vida en la LVBP aprueban un aumento de la cuota de importados, fijándola en nueve, la misma cantidad que el año pasado se asumió como contingencia.

 

¿No es una paradoja? ¿No era aquella una medida transitoria?

 

¿Es realmente un mal necesario la utilización de nueve importados? Los delegados que asistieron a Margarita dicen que sí. Las limitaciones del Winter League Agreement son harto conocidas. Y es cierto, sería tonto porfiar que no afectan a nuestra pelota.

 

Por otro lado, no todos contaron con sus nueve foráneos durante parte importante de la zafra pasada y recurrir a eso como solución implica, lamentablemente, la demora en el desarrollo competitivo de peloteros jóvenes que, de no tener el camino bloqueado, estarían presentes en el lineup o, al menos, formarían parte del roster semanal en el equipo grande

 

Pasar formalmente de ocho a nueve extranjeros tiene implicaciones. También tiene justificaciones. Cuesta no darle la razón a Oscar Prieto Párraga, presidente de la LVBP, cuando advierte que están obligados a garantizar el buen nivel de espectáculo. Es cierto.

 

Si existiera una Asociación de Peloteros de verdad, en lugar de esta unión que básicamente sirve para pagar salarios de algunos directivos y empleados, sin respaldar en nada a sus afiliados, hubiera existido resistencia a esta medida, que pudiera ser de ayuda al espectáculo, sin duda, pero que pudiera tener implicaciones negativas en el mediano plazo. Es un tema complejo.

 

El problema está en que los importados tampoco son los de antes. Los promedios que consiguieron sobre la loma y con el bate en la 2013-2014 fueron comparables con los promedios de la liga. No necesariamente aportan más que los nativos.

 

¿Es mayor garantía un refuerzo salido de un circuito independiente, que son los que vendrán en noviembre o diciembre? ¿No salió de circuitos independientes el ahora grandeliga David Peralta, que acá no ha jugado a diario? ¿No es Ramón Castro una figura en la Liga del Atlántico, de donde vendrán jugadores que le impedirán luego actuar aquí?

 

Las modificaciones al roster semanal y su primo hermano roster diario van en el camino de atender las críticas de quienes piden la eliminación del primero. Es bueno que en la 2014-2015 pueda modificarse uno y que el segundo aumente de 26 a 30 hombres, lo que básicamente dejará fuera a los abridores que no tengan compromiso ese día en particular.

 

Para los críticos, la solución a este tema es la desaparición de los límites, que cada organización pueda usar a quien quiera, trasvasando talento desde la paralela hacia el equipo grande, y viceversa. Pero a los aficionados parece gustarle la medida, así como a la mayoría de los clubes.

 

Queda una duda: ¿cómo logrará la liga que las tres modificaciones por semana no se conviertan en una vía para la picaresca, como lo fue en el pasado, cuando existió una fórmula semejante? ¿Bastará con la inhabilitación por dos semanas del jugador removido? Lo sabremos a partir de octubre.

 

En la convención anual hubo avances en la transmisión pública de la mayor cantidad de encuentros, aunque aún no será posible ver todos los cotejos de la campaña. Quizás quede por vencer una última reserva, en el sentido de no dar vía libre a las regionales y a todos los canales grandes, a cambio solamente del pago de derechos.

 

Es verdad, tener cámaras en todos los parques y que cerca de 200 juegos sean televisados (la eliminatoria tendrá 252, si no hay duelos de desempate) son aspectos a resaltar.

 

Es un logro que los noticieros puedan disponer de imágenes al día siguiente, sin que falte ningún hecho importante ocurrido en cualquier estadio. La introducción paulatina de ideas como esta es lo que tiene a la LVBP en la delantera entre sus pares de la región. Pero sigue pendiente la posibilidad de tener en la web del circuito el enlace que permita ver cada tope. Será una importante vía de ingresos y, al mismo tiempo, una poderosa forma de promocionar el crecimiento de nuestra pelota.

 

Esa LVBP Network con la que sueña Prieto Párraga es posible. Algunos asuntos técnicos demoran su llegada, que es inminente. O tal vez ciertos sectores más tradicionalistas crean que es mejor mantener el status quo, con grandes televisoras que transmitan la mayoría de los partidos.

 

También en la MLB hubo quien temió un impacto negativo por la transmisión de todos los choques de la ronda regular. El tiempo demostró lo contrario. Nunca ha habido más dinero en las grandes ligas, gracias a que nunca habían sido tantas las personas conectadas en todo momento con lo que sucede en los 30 estadios, en persona, por televisión y, sobre todo, a través de internet.

 

Queda el epílogo de la convención. Será en julio, con la presentación del código de ética y el reglamento antidopaje. Que se garanticen los controles contra el uso de sustancias prohibidas es una iniciativa bienvenida. Que puedan ser dos procesos en paralelo, si el IND lleva adelante el suyo, será la mejor prueba de que hay un compromiso de transparencia.

 

Sí, quedan asuntos pendientes y aspectos que evaluar. Pero fue una buena convención.

@IgnacioSerrano

www.elemergente.com

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Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

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