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De Jon Hunton a Porfirio Altamirano

¿Quién ha sido el mejor cerrador extranjero en la LVBP?

No el mejor venezolano. Esa es una pregunta que no pasa de dos opciones. Está Richard Garcés, obvio, el líder de todos los tiempos en juegos salvados, figura en las Grandes Ligas y taponero casi indescifrable con Aragua y Magallanes. Y está Luis Aponte, por supuesto, miembro de nuestro Salón de la Fama de Valencia, bigleaguer en su tiempo y relevista estelar del Cardenales.

La pregunta inicial es otra: ¿quién ha sido el mejor bombero no nacido aquí?

Jon Hunton llegó el miércoles a 30 salvados durante su carrera en Venezuela. El derecho cerró los encuentros de los Caribes por tres campañas y ahora hace lo propio con los Tigres, mientras se suma Ronald Belisario.

Ya eso es una rareza: tantos torneos con ese papel en estos pagos, siendo forastero.

Mejor todavía era la cifra que el miércoles consiguió Hunton: en la historia de este beisbol, muy pocos importados han superado los 30 rescates.

Desde el nacimiento del circuito, 23 pitchers han cruzado por esa meseta. Van desde Garcés, líder de todos los tiempos con 124, hasta Géremi González, que cierra con tres decenas. Apenas cuatro forman la legión extranjera.

Porfirio Altamirano fue el primero. Una leyenda en Maracaibo. Nació en Nicaragua y durante seis campeonatos reforzó a las Águilas. Es curioso que llegara como abridor, en la justa 1979-1980, sin mayores resultados. Pero ya al año siguiente, vino como relevista y la historia cambió.

Altamirano ganó 8 encuentros en su segunda incursión en la LVBP, y salvó 13, 10 y 20 en las siguientes tres oportunidades, con efectividades de 1.42, 1.74 y 1.91. En el camino, ayudó al Zulia a conquistar su primera Serie del Caribe, en 1984.

Jay Baller fue el sucesor del nica, quien a su retiro dejó una marca de 54 salvamentos como récord absoluto para la liga.

La “Bala”, como apodaron a Baller en Maracaibo y el Universitario, pues también defendió a los Leones y los Tiburones, subió ese tope a 56, con cinco temporadas memorables.

El estadounidense consiguió tres galardones como Cerrador del Año, dos con los rapaces y uno con el Caracas. Dejó 2.39 de efectividad al cerrar su última incursión, en la 1992-1993, un promedio incluso mejor que el ya brillante 2.46 que había colocado Altamirano.

Santos Hernández vino luego. Algunos no lo recuerdan, porque lanzó con el Pastora entre 1997 y 2004, y aquel era el equipo con menos seguidores y menor atención mediática.

Nació en Panamá y su carta de presentación fue inmejorable, pues salvó 21 en una campaña y quebró el récord que había implantado Altamirano en la justa 1983-1984.

Hernández estuvo cerca de romper también la marca de 73 en una carrera, que para entonces ya había impuesto Aponte. Le faltaron tres. Se retiró con 3.01 de efectividad en 117 relevos y dos placas como Cerrador del Año.

Ahora le toca a Hunton. Una lesión casi corta su carrera hace dos años y hasta fue despedido por los Caribes en la 2013-2014, tras algunas salidas desafortunadas.

Al norteamericano le queda camino por hacer, con 3.98 de efectividad en 58 relevos, más una placa como Cerrador del Año. Pero acaba de imponer un récord de 49 salvados en la Liga independiente del Atlántico y empieza como baluarte de los Tigres en el bullpen.

¿Y entonces? ¿Quién fue el mejor? La decisión está entre Baller y Altamirano.

Twitter: @IgnacioSerrano

www.elemergente.com


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Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

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