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¿Inmortales en vida al Salón de la Fama?

El periodista Ruben Mijares entrevista a Víctor Davalillo / Foto Archivo EN

El periodista Ruben Mijares entrevista a Víctor Davalillo / Foto Archivo EN

El Salón de la Fama del beisbol venezolano es un maravilloso esfuerzo de la familia Cárdenas Lares, fruto del sueño de Carlos Daniel, aquel niño que un día quiso escribir sobre su deporte favorito y terminó allanando el camino para que el Museo del Beisbol en Venezuela fuese realidad. A pesar de las dificultades económicas, por las circunstancias que ha vivido el país, el museo persiste en el Sambil Valencia, con su pabellón de inmortales en lo más alto. Es una visita imprescindible para quien ame la pelota.

Ahora mismo, es posible ver, además, la exposición dedicada a los actuales campeones, los Navegantes del Magallanes.

El Salón de la Fama va saldando una deuda con el pasado, año tras año. Pero hay deudas casi pagadas, como las del Comité Contemporáneo, y hay otras que parecen imposibles de cancelar.

El domingo dedicábamos la columna a recordar la huella de los importados en nuestros torneos profesionales y su impacto sobre la fanaticada. La mayoría de los forasteros ni siquiera es elegible para el templo valenciano, porque es necesario haber disputado cinco temporadas aquí para ganar un lugar en la papeleta.

¿Es inmortal Dave Parker, en términos de su aporte a la LVBP? Sin duda alguna.

¿Lo son Cecil Fielder o Mitchell Page? Probablemente también. Un comité especial que evaluara caso por caso y un nicho especial, no necesariamente el mismo que recoge al resto de los consagrados, podrían poner fin a esta deuda, que es necesario pagar.

Pero hay otras deudas que el Comité Histórico, con su actual estructura, difícilmente puede cubrir. Nuestro Salón de la Fama y el museo deben contar la crónica del beisbol en nuestro país, desde que empezó a jugarse en Caracas y Maracaibo, a finales del siglo 19, hasta hoy día.

Pensando en eso, nos asalta una angustia: ¿y el beisbol doble A? ¿Y la pelota amateur, especialmente esa que antecedió la creación de la LVBP? ¿No podría diseñarse un modo de reflejar en el pabellón el innegable impacto que eso tuvo en los orígenes de nuestro beisbol y en su posterior consolidación, hasta llegar a la fiesta que disfrutamos hoy? Claro que el Comité Histórico puede atender esa situación, pero resulta muy complicado, tal como es su funcionamiento actual. Porque siempre habrá un larguísimo período de unos 90 años en los que hubo diamantes, pero no Museo del Beisbol. Son demasiadas ex figuras y personajes fundamentales que merecen homenaje. Vaya el ejemplo de los periodistas, para poder abordar otro asunto que merece consideración: leyendas como Juan Vené y Rubén Mijares tienen la trayectoria, la admiración y los méritos para estar ya en el Salón de la Fama, pero como sólo hay un cupo abierto por elección, han quedado afuera, al igual que Carlitos González, el Musiú Lacavalerie, Duilio Di Giácomo, Elbano Castro Pimentel, Arturo Celestino Álvarez, Foción Serrano, Gerardo Quintero, Rodolfo José Mauriello y tantos, tantos otros, cuya prosa y relatos nos hicieron aprender y amar el juego.

Deberíamos hoy estar decidiendo si Alfonso Saer merece entrar ahora o si debe esperar otro poco, pero incluso alguien con medio siglo de brillante recorrido, como Saer, tendrá que ser postergado muchos años, quizás décadas, mientras son reconocidos quienes le antecedieron y también lo merecen. ¿Por qué no crear un mecanismo transitorio que permita recordar a los grandes importados, exaltar a las estrellas del amateur y homenajear a los comunicadores inolvidables? Que ocurra como sucedió en la apertura del museo: exaltar a una decena de ellos de una vez.

Eso nos permitirá que los próximos inmortales reciban en vida tan merecido reconocimiento.

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Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

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