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Giancarlo Stanton, Miguel Cabrera y otros mega contratos

¿Vale 325 millones de dólares un jugador de pelota?

Giancarlo Stanton acaba de firmar un acuerdo con los Marlins por 13 temporadas y esa cantidad. Sorprende la cifra, ciertamente, pero no que su equipo decidiera empeñar el futuro para atar su destino a un jugador franquicia.

Los Tigres lo hicieron hace meses con Miguel Cabrera.. Pero antes lo hicieron los Rojos con Joey Vottoy, los Mets con David Wright y los Rockies con Troy Tulowitzki.

No lo hicieron los Yanquis con Robinson Canó, vaya sorpresa, ni los Cardenales con Albert Pujols o los Cerveceros con Prince Fielder. Hay casos y casos.

¿Es un suicidio financiero? ¿Realmente vale la pena atar el destino de una organización a un pelotero en particular, como está haciendo Miami con Stanton y como hizo Detroit con Cabrera?

Hay pocos peloteros con las características de Stanton, con talento superlativo y la posibilidad cierta de ser figuras de largo plazo.

La estructura del contrato explica en parte el movimiento. Los primeros seis años, en caso de que el slugger ejerza su derecho a romper ataduras, implican un salario promedio de 17,8 millones de dólares, relativamente poco, si habla de uno de los mejores bateadores del beisbol, quizás el de mayor fuerza.

Quiere decir que los peces están pagando la mayor parte del monto acordado en los años en que Stanton hubiera sido agente libre. Es un dineral, pero tiene sentido, suponiendo que el outfielder se mantendrá como un potencial bateador de 40 jonrones hasta los 32 o 34 años de edad.

El toletero derecho ha sacado 37 pelotas del parque en dos ocasiones, a pesar de que sólo tiene 24 años de nacido. No ha llegado a su máximo potencial. Le quedan, en teoría, unas 10 campañas a tope, aunque las últimas de ellas, también en teoría, deberían marcar el inicio del declive.

Si todo fuera según las proyecciones, el problema con Stanton pudiera estar entre 2025 y 2027. Todavía no será un anciano, en términos deportivos, pero estará acercándose a los 37 años de edad, una frontera peligrosa cuando no hay dopaje.

Los Marlins tienen un objetivo que no puede perderse de vista: apostar, al fin, por una divisa estructurada en el largo plazo. Las veleidades de su propietario Jeffrey Loria y el estilo sinuoso de sus gerentes no permiten ser optimistas. Pero en un escenario ideal, este era el camino a seguir.

Es en parte el mismo razonamiento que siguieron los Tigres al amarrar su destino a Cabrera. Aunque lo más probable es que el venezolano no responda con 40 jonrones a los 38 años de edad, en la Ciudad del Motor han apostado por algo más allá de lo obvio: quieren ganar ya, y el dinero que recibirán por hacerlo ahora, además del mercadeo relacionado con el aragüeño, permitirá compensar la pérdida a futuro.

Dice el nuevo análisis que no se debe pagar por los años que un jugador ha tenido en el pasado. Es sensato y apropiado. Fue el razonamiento que aplicaron en San Luis para dejar ir a Pujols como agente libre. El dominicano era la cara de la franquicia, pero comenzó su andadura con los Ángeles a los 32 años de edad, cuando se supone que iba a comenzar el declive. En esas está.

Es una cifra que asusta, 325 millones de dólares. Pero tiene sentido, en el mercado actual. El tiempo dirá.

 

Twitter: @IgnacioSerrano

www.elemergente.com

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Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

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