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El Emergente

Carlos Zambrano está listo. Lo proclama el propio lanzador, desde hace casi dos semanas. El Toro no está listo, responde el gerente general de los Filis, Rubén Amaro Jr. Debe trabajar en la localización de sus pitcheos y ganar más velocidad. Está en discusión el futuro de uno de los tres pitchers venezolanos con mayor cantidad de victorias e innings lanzados en las grandes ligas. ¿A quién creer? El portal de CSN Philly dio una pista, al enviar a uno de sus corresponsales a cubir la más reciente presentación del carabobeño en las menores, su primera este año en triple A. La recta, reportó John Finger, viajó casi siempre a 88 millas por hora. “Tengo más de 2000 innings en el hombro”, justificó el derecho. “No ha completado un equivalente al que emplea un pitcher en el spring training”, respondió Amaro.

Es aquí donde entra en juego la cláusula que los agentes de Zambrano pidieron incluir al firmar el mes pasado con Filadelfia. Esa opción para declararse agente libre es muy usada en las mayores. Este año ha protegido a dos venezolanos, de hecho, y servirá de ayuda en este tercer caso. Los Cerveceros tuvieron que darle un cupo en el roster activo a Francisco Rodríguez, el último día estipulado en el acuerdo. Y antes, los Orioles negociaron con Freddy García una ventana adicional de una semana, para ganar tiempo y hallar un lugar donde ubicarlo en el equipo grande. Es un privilegio que no disfruta cualquier pelotero. Un ligamenorista regular debe esperar el llamado y no tiene el derecho de declararse en libertad, por más impaciente que sea y aunque se asuma listo para triunfar en las mayores. Como mínimo, debe esperar seis años completos para probar el mercado, y eso si no es incluido en el roster de 40, lo que puede alargar la espera entre tres y cinco años más. Es una compleja maraña de la que peloteros con cierta prominencia pueden escapar, con la ayuda de un buen agente. Chien-Ming Wang tuvo prominencia. Por eso, cuando los Yanquis demoraron en incorporarlo a la divisa, días atrás, Wang pidió su carta de libertad, apoyado en su buen desempeño en las granjas neoyorquinas. Y por lo bien que había lanzado abajo, recibió de inmediato varias ofertas, incluyendo una de los Azulejos, desesperados por sumar pitcheo abridor. El fin de semana, el taiwanés hizo su estreno con los canadienses. No fue con su antiguo elenco, pero cumplió su objetivo de regresar a la gran carpa.

Zambrano tenía algo más que cierto renombre. En varias ocasiones fue considerado legítimo contendor del premio Cy Young. Tres veces (2004, 2006, 2007) estuvo entre los cinco pitchers más votados en el galardón y los Cachorros lo premiaron con el contrato más rico que hayan dado a un serpentinero. Hasta hace relativamente, sus números tapaban los periódicos episodios extra deportivos que terminaron por restarle atractivo. Como García y el Kid Rodríguez, sus cifras en las menores son lo suficientemente buenas como para poder conseguir trabajo en otra divisa, una que repentinamente se vea en necesidad de sumar abridores. Los Ángeles de Anaheim, por ejemplo. A los Marineros y los Medias Blancas no les haría mal agregar alguien a la rotación, siempre que sea capaz de sacar outs. ¿Es ese el caso del Toro? Sólo se sabrá cuando retorne al más alto nivel. Pero no le faltarán compradores, alguien dispuesto a apostar. Los Filis tienen hasta el 1° de julio para decidirse. Mientras, probarán con John Lannan, quien ayer regresó de la lista de incapacitados. En menos de dos semanas, deberán subir al venezolano o dejarlo marchar. Entonces sabremos cuál es el verdadero nivel de Zambrano.

 

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Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

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