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Edwin Hurtado, el candidato

Edwin Hurtado, lanzador que jugó con Lara y Caracas / Foto Line Up

Edwin Hurtado, lanzador que jugó con Lara y Caracas / Foto Line Up

Edwin Hurtado fue uno entre muchos venezolanos que ha llegado a las grandes ligas

En nuestro torneo profesional, fue uno de los lanzadores más consistentes de su generación.

Y en las postemporadas de la LVBP, es uno de los mejores pitchers de la historia.

¿Eso le hace un inmortal? ¿Debemos darle el voto para nuestro Salón de la Fama?

Repasemos el caso del barquisimetano.

En el plano internacional, apenas trascendió. Sí, llegó a las grandes ligas, pero únicamente pasó por allí tres temporadas con Toronto y Seattle, ninguna completa, con 6.67 de efectividad.

En Japón tuvo mejores números, pero no fue utilizado como abridor. Entre 1998 y 1999 dejó 3.22 de efectividad con Orix, con 11 salvados, y él mismo prefirió regresarse al beisbol del norte, aunque significara volver a triple A.

Nunca más lanzó en las mayores. Se sumó a la pelota azteca en 2002 y fijó su residencia en México, finalmente, aunque no pudo ser una figura de especial brillo allá. Hasta ahí, un lanzador más.

Pero Hurtado no fue un lanzador más en la LVBP. En plena Era de los Esteroides, se convirtió en uno de los pitchers más dominantes del circuito y una pieza fundamental en la dinastía que los Cardenales impusieron a partir de la temporada 1995-1996 y hasta la 2001-2002, con cuatro finales y tres coronas en ese período.

Es uno de apenas 14 monticulistas con 900 innings lanzados en nuestra pelota.

Se retiró en la octava posición entre los más ganadores, con 68.

Alcanzó el octavo lugar entre los máximos ponchadores de Venezuela.

De entre todos los monticulistas con al menos 500 episodios en su cuenta, el larense ocupa el puesto número 15 con 3.06 en efectividad.

Ganó, además, la Triple Corona del pitcheo.

Hurtado es, según ese recuento, un serpentinero muy, muy bueno. Lo excepcional viene al analizar su actuación en postemporadas. Muy pocos en la liga han conseguido logros similares.

Trabajó 288.0 innings, algo únicamente superado por Giovanni Carrara.

Ganó 23 juegos, muy por encima de su escolta Carrara, que logró 19, y Urbano Lugo, que consiguió 18.

Él y Carrara son los únicos con al menos 200 ponches entre semifinales y finales.

Su efectividad de 2.50 en esas instancias le ubica sólo por detrás de Wilson Álvarez, Víctor Moreno, Joán López, Urbano Lugo, Luis Leal y Ubaldo Heredia entre todos los que han recorrido al menos 100.0 episodios en los playoffs.

Allí es donde se hace diferente. Cuando era más importante lanzar, y lanzar bien, el nativo de Barquisimeto lo hizo, y lo hizo de un modo excepcional.

¿Le garantiza esto un lugar en nuestro Salón de la Fama? ¿Debería entrar este año, ahora que no hay candidatos incontestables y se abre una opción para ex peloteros como él?

La grandeza de Hurtado pudo ser mayor, pero las lesiones le atacaron cuando estaba en su mejor momento.

Los Cardenales de Lara salieron de él cuando era el número uno de la liga. Venía de cerrar con 2.08 de efectividad en 99.1 innings, una cantidad insólita en la actualidad, con marca de 8-3 y 14 aperturas.

Sus 10 campeonatos con 50 o más entradas le ubicaban al lado de los Diego Seguí, los Carrao Bracho, los Julián Ladera, los Emilio Cueche, verdaderos caballos de todos los tiempos. Pero el brazo no aguantó.

Apenas pasó a los Leones, en la campaña 2004-2005, su estrella se apagó. Nunca pudo repetir esos logros y se retiró apenas tres años después de aquella sonada transacción, cuando acababa de cumplir 37 años de edad.

¿Impidieron las lesiones que se convirtiera en una leyenda? ¿Debemos convertirlo en una, usando nuevo voto?

Esa es la diatriba con Hurtado. Otro gran caso para nuestro Salón de la Fama.

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Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

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