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Eduardo Rodríguez y su gran ópera prima

Eduardo Rodríguez tiene 22 años de edad, pero en absoluto es una sorpresa.. Ni siquiera lo es con ese estreno que, de acuerdo con el Elias Sports Bureau, ha sido el mejor para un pitcher abridor en la historia de los Medias Rojas.

Nuestro recorrido anual por las publicaciones especializadas en los prospectos más talentosos arrojó una clara unanimidad en marzo. Nueve periódicos y sitios web ubicaban al zurdo como el lanzador joven más sobresaliente de Venezuela, el principal candidato en las menores a emular las hazañas de Johan Santana y Félix Hernández.

Fangraphs y Baseball Prospectus fueron más allá: consideraron a este nativo de Valencia como el prospecto número uno de nuestro país, por encima de José Peraza, el camarero que está a punto de graduarse con los Bravos.

No es casualidad tanta coincidencia. Rodríguez tiene las condiciones y ha hecho méritos en las menores. Todavía no se ha mostrado en la LVBP y posiblemente nunca lo haga, si acaso este estreno es, como parece, el inicio de una larga carrera en las mayores.

Magallanes tendrá que esperar. La afición venezolana no, al menos desde la perspectiva de presenciar el raro nacimiento de una estrella.

Rodríguez firmó con los Orioles en 2010. Recibió un buen bono de 175.000 dólares y ya despuntaba como futuro integrante de la rotación oropéndola, cuando, en julio pasado, la desesperación por ganar a corto plazo llevó a Baltimore a comerse un plato de lentejas, entregando su futuro.

Boston adquirió al zurdo a cambio de Andrew Miller, sin duda un notable relevista, pieza importante en la lucha por los playoffs de 2014, pero con limitado porvenir..

Rodríguez no. Él apenas tiene presente y ningún pasado. Era el cuarto mejor prospecto en su antiguo equipo y ahora es parte del futuro en su nueva organización, que adelantó su graduación esta semana y ahora sopesa la idea de dejarle arriba.

Tiene la recta, con velocidad que promedia 96 millas por hora. Tiene el slider y el cambio de velocidad. Tres pitcheos de calidad. Su manager, John Farrell, advirtió en la tarde que todos verían cómo su pupilo es capaz de mezclar los envíos. Por la noche, dio cátedra en Arlington.

Ningún serpentinero venezolano había lanzado más de 7.0 innings en su debut, apartando al Luis Leal de 1980. Pero aquel Leal, que también recorrió 7.2 tramos, permitió 3 carreras, 12 hits y dio 4 boletos a los Yanquis, sin ponches.

El también zurdo Carlos Enrique Hernández tuvo un estreno semejante. Recorrió 7.0 episodios en blanco contra los Piratas, en 2001, con 7 fusilados, 2 hits y apenas una base por bolas.

Yohán Pino, Ramón Ramírez, Jeanmar Gómez, Ramón García y Gustavo Chacín también trabajaron 7.0 entradas en su ópera prima. Todos permitieron al menos dos anotaciones.

Puede que sea injusto hablar de Santana y el Rey Félix en la misma nota de un recluta que sólo ha aparecido en un encuentro en las mayores. El futuro es impredecible. Carlos Hernández debería estar todavía en la rotación de los Astros u otro elenco cualquiera, pero se lastimó el hombro y su carrera chocó contra un muro.

Algo es claro, sin embargo: muy pocos criollos han llegado a la gran carpa con la etiqueta de súper prospecto. Y Rodríguez nos dio el jueves una razón para soñar.

 

@IgnacioSerrano | www.elemergente.com


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Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

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