• Caracas (Venezuela)

Al instante

blog-head

El Dorado beisbolero se alza en Japón

Felipe Paulino ya se probó el uniforme de los Leones de Seibu, el equipo con el que alguna vez lanzara Edwin Hurtado. Cuando haga su primer pitcheo, se sumará a otros 38 venezolanos que han jugado en la NPB, las grandes ligas japonesas, donde tantos peloteros extranjeros han encontrado El Dorado, tras buscarlo inútilmente en el beisbol organizado.

 

Paulino fue un prospecto notable con los Astros de Houston. Su recta podía viajar a 100 millas por hora, una rareza que le convirtió en un recluta mimado de los texanos. Las lesiones le impidieron brillar..

 

Entre 2007 y 2014 lanzó con los siderales y también con los Rockies de Colorado, Reales de Kansas City y Medias Blancas de Chicago, donde por última vez tomó café en la MLB.

 

Los problemas físicos le afectaron, una y otra vez. Finalmente sano, este año actuaba como relevista en Triple A con los Indios de Cleveland, cuando le llegó la posibilidad de cruzar el océano Pacífico.

 

¿Qué debía hacer? Su nuevo compañero Ernesto Mejía tuvo la misma duda, pero se lanzó a la conquista del Lejano Oriente. Fue una gran decisión. Aunque nunca se dio el gusto de jugar en las mayores, se convirtió en el campeón jonronero en la Liga del Pacífico a su llegada al archipélago y firmó una jugosa extensión contractual que vencerá a finales de este año.

 

Es la misma realidad que vivieron antes Robert Marcano, Alex Ramírez, Roberto Petagine, Alex Cabrera y actualmente José Celestino López. Todos triunfaron y se hicieron ricos con su esfuerzo.

 

Porque los clubes de la NPB pagan bien. Muy bien. Por eso es El Dorado de aquellos que no pueden convertirse en titulares de Grandes Ligas.

 

Paulino, porque fue un prospecto importante, ganó bastante en el norte; de acuerdo con Baseball Reference, hizo más de 7,6 millones de dólares en los últimos nueve años. Pero Marcano, Ramichán y aquellos que no vivieron una carrera medianamente larga en las mayores encontraron compensación en la tierra del Sol Naciente.

 

Mejía es el ejemplo más reciente. Tras su brillante estreno, firmó un acuerdo de dos campañas por siete cifras anuales. La seguridad económica y la fama ganada en delirantes estadios llenos, en un país amante de los diamantes, compensan con creces lo que no pudo conquistar en el norte.

 

Ahora le toca a Paulino, con 32 años de edad y una recta que todavía camina. Su desempeño como relevista en Triple A, con los Indios de Cleveland, fue excelente, aunque los primeros reportes venidos de suelo nipón hablan del deseo de usarle como abridor, lo que agregará estrés a su brazo derecho, varias veces lesionado.

 

El desafío del fornido mirandino es mantenerse sano, como ahora lo está, y convertirse en el primer pitcher criollo en alcanzar un estatus estelar en la NPB.

 

Sí, porque a pesar de algunas actuaciones atractivas, como la de Guillermo Moscoso en 2015 con las Estrellas de la Bahía de Yokohama, en realidad no ha habido un serpentinero nativo con logros semejantes a los de Marcano, Ramírez, Petagine o Cabrera.

 

Al Japón viajaron algunos de los nombres más sonoros en la LVBP las últimas dos décadas: Hurtado, Giovanni Carrara, Géremi González, Juan Carlos Pulido y otros. Todos se regresaron, poco tiempo después.

 

Ese es el nuevo desafío que enfrenta Paulino, ahora que ya transita por las calles de ese El Dorado oriental.

 

@IgnacioSerrano

www.elemergente.com

 


  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

  • Addthis Share:

Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

Histórico