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Dopaje y beisbol: cuando la justicia pone en riesgo el deporte

La decisión de la Corte Segunda de lo Contencioso Administrativo a favor de Alex Cabrera, esta semana, es una grave amenaza a la integridad de la LVBP y a la salud de los peloteros que dan vida al pasatiempo nacional.

El deporte internacional tiene claro el riesgo que implica la intervención de la justicia ordinaria en las decisiones de ligas, asociaciones y federaciones. Es por ello que existe el Tribunal de Arbitraje Deportivo. Cualquier posible injusticia ha de ventilarse en el ámbito del llamado deporte asociado.

Esto tiene una clara motivación: demandar en los tribunales las decisiones relacionadas con el desempeño de atletas, clubes y directivos es la vía al caos.

Armando Galarraga ha podido exigir un amparo que le reconociera su derecho a aparecer en los libros de récords como autor de un juego perfecto. La Federación Irlandesa de Fútbol ha podido demandar a la FIFA por su eliminación del Mundial 2010 debido al gol ilegal que anotó Thierry Henry para dar la clasificación a Francia. Tony Tarasco ha podido demandar al umpire Rich García por la pérdida de miles de dólares, el dinero que pudo conseguir si los Rangers de Texas no pierden injustamente aquel encuentro contra los Yanquis de Nueva York en los playoffs de 1996, debido a un grueso error arbitral.

Nada de eso ocurrió ni ocurrirá, porque los competidores aceptan participar bajo las reglas de las ligas, asociaciones y federaciones.

El beisbol profesional venezolano se encuentra en una isla legal, ciertamente, porque la Ley del Deporte no norma su funcionamiento y deja para un próximo instrumento legal su eventual reglamentación.

Como no depende de Fevebeisbol, la LVBP no es parte del movimiento asociado internacional. En consecuencia, no tiene la protección que Fevefútbol invocó en 1995, por ejemplo, para sancionar (y condenar a la desaparición) al Sport Marítimo de Venezuela con el aval de la FIFA, luego de que la legendaria oncena solicitara un amparo en los tribunales en contra de una decisión de la FVF.

Cabrera solicitó un amparo por considerar injusta la suspensión por violar la política antidopaje. Denunció como injusto e ilegal el entramado de la liga para combatir el uso de sustancias prohibidas.

La Corte, al darle la razón parcialmente, allana el camino para poner en riesgo el pasatiempo nacional y sus protagonistas. Falta leer la sentencia, no publicada aún, porque no se entiende cómo se ordena levantar el castigo al jugador, pero no se le da razón en su alegato contra el Código Antidopaje. Pero la decisión, incluso apoyada en la mejor de las voluntades, es una intromisión que se salta las convenciones nacionales e internacionales sobre la imposibilidad de dirimir en los tribunales los asuntos deportivos.

Existe un antecedente grave, ocurrido en 2012, cuando Yorvit Torrealba demandó su derecho a revocar la suspensión que le impuso la LVBP por golpear al umpire Darío Rivero Jr.

El Tribunal Octavo de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil, Tránsito y Bancario le dio la razón a Torrealba, anulando el castigo. Insólito. Afortunadamente, los Leones del Caracas decidieron jugar a favor del beisbol venezolano y mantuvieron inactivo al receptor durante el tiempo que le correspondía estar fuera, por más que habían protestado contra la sanción.

Los venezolanos en los tiempos de la Compañía Guipuzcoana tenían una frase para eso, en referencia a los validos del rey español: “La ley se acata, pero no se cumple”.

La lucha contra el dopaje es un tema de salud pública. Su principal motivo no es la defensa de valores éticos, que también es importante, sino combatir los riesgos que corren los atletas que ingieren químicos para mejorar artificialmente el rendimiento deportivo y evitar el natural envejecimiento.

Cabrera violó la normativa. No ha negado el consumo de una droga que la Agencia Mundial Antidopaje considera como uno de los elementos dopantes más poderosos que existen, alegando que lo ha tomado con fines médicos.

Es posible que eso último sea así. Pero el IND, el Comité Olímpico Venezolano, el COI, la MLB y la propia Agencia Mundial establecen un procedimiento que prácticamente fue copiado por la LVBP.

Intervenir para anular ese procedimiento pone en riesgo todo el sistema, reaviva la posibilidad de demandar en tribunales cualquier castigo o suspensión, y amenaza la legítima lucha del deporte por preservar la ética del juego y la salud de los atletas.

@IgnacioSerrano

www.elemergente.com

 

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Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

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