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Concepción vs Vizquel, segunda parte

¿Quién fue mejor, Omar Vizquel o David Concepción?

No basta una columna para discernirlo. Por eso empezamos esta, con un balance de la primera.

Los números y promedios dan ventaja al caraqueño. Tiene más guantes de oro y, sobre todo, más outs, asistencias, chances y dobleplays, tiene mejor WAR y promedio defensivo, cometió menos errores.

Los promedios por juego, en cambio, favorecen al aragüeño de modo sorprendente. El alcance del Rey David vs la asombrosa eficiencia de Omar, así podría titularse este primer capítulo.

Nuestro admirado Juan Vené, inspirador de este debate, afirma que Concepción fue único en su tiempo y Vizquel no.

La votación de los aficionados estadounidenses para el Juego de Estrellas, la opinión de los managers que seleccionaron a los suplentes del clásico y la opinión de los periodistas al llenar la planilla del Jugador Más Valioso ofrecen argumentos a favor del aragüeño y en contra del caraqueño. En esos tres aspectos domina el número 13 de los Rojos.

El primero, en efecto, no tuvo rivales en los años 70 tanto en el gusto popular, como en el análisis periodístico y ante los pilotos de su tiempo; el segundo siempre fue puesto en las preferencias por debajo de Derek Jeter, Miguel Tejada, Cal Ripken, Nomar Garciaparra o Alex Rodríguez.

Pero un punto crucial para Vené es el bateo de ambos. ¿En verdad Concepción fue superior?

Los números acumulados lo niegan. Vizquel consiguió más hits, dobles, extrabases, robos, anotadas y empujadas. Su antecesor y mentor le aventaja en jonrones.

Los promedios también favorecen al capitalino con ..272/.336/.352/.688 contra .267/.322/.357/.679. Son cifras de enorme similitud.

Esa comparación, sin embargo, es poco más que una anécdota, si no se contrasta con la época en que ambos jugaron. En los años 70 y 80 hubo mayor equilibrio entre bateo y pitcheo. Desde los 90 y hasta mediados de 2000 privó la ofensiva. Fue la Era de los Esteroides.

A Concepción le tocó un tiempo en el que fue más difícil batear. Veamos uno entre muchos ejemplos: ningún equipo dio 30 jonrones en una temporada sumando a sus torpederos titulares y suplentes durante los años en que jugó el Rey David. En la época de su heredero, ocurrió 23 veces.

El buen bateo se banalizó, debido al uso de sustancias dopantes. No todos las usaron, pero eso produjo un efecto colateral: quien no sumaba muchos extrabases, quedaba en inferioridad. Cuando Concepción botó 16 pelotas en 1979, tuvo una súper temporada para un short. Cuando Vizquel sacó 14 en 2002, fue uno del montón.

La suma de promedio de embasado y slugging de Concepción, comparada con su época (el OPS ajustado) es 12 por ciento inferior al promedio de los bateadores de ese tiempo. La de Vizquel es 18 por ciento inferior (igual, por cierto, a Luis Aparicio).

Hay un detalle interesante, para quienes gustamos del nuevo análisis: el WAR ofensivo de ambos es 32.3 para cada uno. ¿No es emocionante?

Este debería ser el final de la batalla. Un equilibrio que nos permita dar cierre poético a la comparación.

Algunos ex miembros de la Máquina Roja dicen hoy que Concepción era el líder de aquella divisa legendaria, que fue a cuatro series mundiales y ganó dos.

Los que vivieron la carrera del maracayero no podrán olvidar su grandeza. Los que disfrutaron la del caraqueño, tampoco. Dos grandes que merecen un lugar en el Salón de la Fama.


Twitter: @IgnacioSerrano

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Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

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