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César Izturis, Robert Pérez y otros hijos que cazan ratones

La próxima generación de la LVBP puede resultar emocionante. ¿Se imaginan que una final se decida con los batazos de Robert Pérez Jr. y Eliézer Alfonzo Jr., frente a frente?

¿Qué tal una gran jugada de César Daniel Izturis en el short, para un brillante dobleplay? ¿Podrían los Cardenales de Lara, por ejemplo, celebrar una corona gracias a la misma sangre que en 2001 les dio su último título?

Pérez, Izturis, Juniel Querecuto y los hermanos Edwin y Elvis Escobar son hijos de antiguas figuras de los pájaros rojos.

Alfonzo es hijo del líder jonronero de todos los tiempos en la pelota invernal venezolana. Todavía es agente libre aquí y no debería sorprender si pronto es reclutado por los Bravos de Margarita, el equipo de su padre. Ya tiene contrato con los Tigres de Detroit.

Una nueva oleada de vástagos que son famosos antes de saltar al terreno, famosos por su ascendencia en los diamantes, quiere seguir la ruta familiar en los tiempos recientes.

No es un fenómeno nuevo, realmente. Carrasquel, Davalillo, Aparicio son apellidos fructíferos y notables en la historia del pasatiempo nacional.

Los propios Escobar son los más fecundos productores de peloteros profesionales, todos con un pie en La Sabana, hermosa localidad del litoral central, posiblemente el pueblo con más grandeligas per cápita en este lado del Arauca vibrador.

José Escobar llegó a las mayores. Su hijo Edwin también. Elvis todavía es aspirante. Sus sobrinos Kelvim y Alcides lograron un nivel estelar. Vicente Campos todavía puede llegar y también es un Escobar.

No siempre los gatos beisboleros cazan ratones, sin embargo.

A contrapelo del refrán popular, Magglio Ordóñez Jr. acaba de quedar en libertad, tras un intento poco afortunado con los mismos Tigres de Detroit con los que su padre brilló.

Oney Guillén trató de seguir los pasos de Oswaldo y no cuajó. Ozney, el menor de la casa, todavía lo intenta en una liga independiente.

Los hijos de Ugueth Urbina tampoco pudieron replicar la senda del que fuera uno de los mejores relevistas de su tiempo. Hasta ahora lo impidieron las lesiones, mayormente.. Ni Ugueth Jr. ni Juan han lanzado este año en el ámbito profesional y el futuro de sus carreras parece en riesgo, pese a todavía ser jóvenes.

César Suárez acaba de colgar los spikes, luego de una buena carrera en la LVBP. Quiere dedicarse a la gerencia. Buen trabajo. Su padre, del mismo nombre, fue Novato del Año con las Águilas del Zulia, hace casi tres décadas.

La sangre no es un condicionante definitivo para hacer de un niño una futura estrella, por más que Urbano Lugo Jr., Cristóbal Colón (sobrino del Chico Carrasquel) o Yangervis Solarte (sobrino de Roger Cedeño) puedan afirmar lo contrario.

Luis Aparicio Ortega no tenía forma de saber que esa criatura que cargó entre sus brazos, a la que bautizó Luis Ernesto Aparicio Montiel, resultaría un shortstop incluso mejor que él, que ya era famoso en el Caribe.

Pero no deja de entusiasmar la idea de admirar algún día a César Daniel Izturis haciendo un dobleplay de feria, como aquellos que le dieron un Guante de Oro a su padre, o ver que alguna final en el futuro se pueda resolver con los jonrones de los hijos de Eliézer Alfonzo y Robert Pérez.

 

@IgnacioSerrano

www.elemergente.com

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Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

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