• Caracas (Venezuela)

Al instante

blog-head

Andrés Reiner, el otro inmortal

No hay hombre de beisbol con mayor impacto en los últimos 30 años de la pelota venezolana que Andrés Reiner.

Nunca usó un uniforme. Pero el impacto de Reiner posiblemente es comparable al del Chino Canónico, héroe entre los Héroes del 41, y Luis Aparicio, el primer y hasta ahora único nativo con una placa en Cooperstown.

Muchos aficionados ni siquiera saben de él. Más de un lector habrá alzado las cejas en el primer párrafo. Pero la entronización de Melvin Mora en el Salón de la Fama de los Orioles, un anuncio realizado esta semana en Baltimore, trae este tema de necesaria y urgente discusión, y permite reconocer nuevamente la trayectoria e imborrable huella de este antiguo joyero de profesión, que terminó puliendo talentos para los diamantes.

Rainer fue mucho más que un estupendo scout. También fue eso, en aquellos tiempos en que recorría el país buscando firmas y proyectando bigleaguers. Pero, más importante, fue un visionario que cambió la historia del pasatiempo nacional.

Este ejecutivo, que llegó a ser asistente de la gerencia general en Houston y Tampa Bay, antes de pasar a un plácido retiro, es el responsable del nacimiento de las academias de MLB en Venezuela y, eventualmente, de la Venezuelan Summer League.

Tuvo la determinación de instalar una base de operaciones permanente en el país. Soñó que eso le daría a los Astros una ventaja. Al final, más de 20 organizaciones le imitaron, luego de ver salir en repetida sucesión a aquella manada que incluyó a Mora, Bob Abreu, Richard Hidalgo, Johan Santana, Roberto Petagine, Carlos Guillén, Freddy García, Raúl Chávez y tantos otros criollos que se convirtieron en figuras.

Ahora que la partida de los Marineros propicia tantas notas y comentarios sobre el desmantelamiento del sistema de academias aquí, hay que recordar al hombre que hizo posible ese entramado.

Porque no sólo fueron firmas. El auge de la expedición local en la gran carpa, a partir de la década pasada, sucedió, precisamente, gracias a esa siembra realizada en los años 90.

No habría crecido tan alta la pirámide, de no haber tenido una base tan ancha. Y Rainer fue el visionario que echó las bases para su construcción.

Mora es el primero en su lista de inmortales. Pero vendrán más. Sea en Minnesota, Japón o Valencia, vendrán más.

Rainer tiene un recorrido y dejó un legado que le hace legítimo candidato a Cooperstown. Pero la cuenta quedará pagada cuando al menos tenga su estatuilla en el Salón de la Fama y Museo del Beisbol en Venezuela.

Es tiempo de saldar esa deuda.

 

Twitter: @IgnacioSerrano | www.elemergente.com

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

  • Addthis Share:

Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

Histórico