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Analizando el cambio de Luis Jiménez (I)

¿Cuántos equipos en la LVBP estarían dispuestos a salir de un bateador como Luis Jiménez? Ya sabemos que los Cardenales sí, pues acaban de hacerlo, pero ¿habrá otro más?

 

La respuesta a esa pregunta explica en buena medida la reacción de la fanaticada a la noticia conocida el fin de semana. Lara embarcó a Margarita al toletero más temible de esta pelota. Ni más ni menos que eso.

 

Jiménez no sólo es el zurdo con más jonrones en la historia del circuito y el segundo bateador con más vuelacercas aquí en lo que va de siglo. Además, es un paleador de .300, que suele rondar los .400 de OBP y los .500 de slugging. El paquete perfecto.

 

O casi perfecto. El mes pasado cumplió 32 años de edad, por lo que pudiera estar cerca de iniciar la parte descendente de su carrera. Ha tenido recurrentes problemas en las rodillas, aunque hoy se encuentra saludable. Actúa en Corea del Sur, donde la final se disputa en noviembre.

 

No se equivoca Yves Hernández, gerente general de los Bravos, al admitir que el cambio es un riesgo, tanto como lo es para su colega de los crepusculares, Carlos Miguel Oropeza, quien no ha vacilado en admitirlo.

 

¿Quién gana y quién pierde, si es que acaso pueden hacerse esas conclusiones al rompe y rasga, tal como piden los aficionados?

 

Veamos primero, más allá de la teoría, hasta qué punto es un riesgo el inicialista de Bobare.

 

A partir de los 32 años de edad, Luis Raven sacudió 45 cuadrangulares, casi la mitad de su cosecha total. Antonio Armas consiguió 20. Robert Pérez 77. Eliézer Alfonzo 32. Alex Cabrera 62.

 

Sólo Armas declinó después de su trigésimo segundo cumpleaños, aunque también es cierto que es el único del grupo que actuó en la era anterior a los esteroides y que algunos de la lista han estado involucrados en escándalos de dopaje.

 

Vistos los antecedentes, hay motivos para pensar que a Jiménez le quedan al menos dos o tres buenas zafras en Venezuela. Buenas en cuanto al impacto que ha sido capaz de causar en los lineups donde batea y el temor que infunde a los pitchers rivales.

 

Que ahora vaya a jugar en el Stadium Nueva Esparta no es óbice para prever un descenso en su producción. Más allá de lo visto en la Serie del Caribe, donde las nuevas gradas parecen haber recreado el escenario, permitiendo mayor cantidad de jonrones, el aporreador larense es capaz de sacarla en cualquier parque. Si no, ¿cómo podría tener tantos bambinazos en Barquisimeto, donde el viento sopla fuertemente desde el right hacia el home?

 

Jiménez todavía vale dos peloteros tan aptos con Carlos Rivero y César Hernández. El primero todavía puede llegar a las mayores, pero parece destinado a ser figura en la LVBP, más que en la MLB, debido a su edad; el segundo es un bigleaguer en ejercicio y ambos cubren varias posiciones en el cuadro y el outfield.

 

Ambos batean, además. Este no es un pacto como aquel entre Aragua y Magallanes, donde los Tigres pidieron a Argenis Díaz, gran defensor, para compensar la pérdida de Ronny Cedeño, el shortstop más completo de esta pelota. Díaz no es una fuerza ofensiva, pero Rivero y Hernández sí lo son.

 

Así que el balance más riesgoso para los crepusculares está en la salida de un pelotero emblemático para la afición, más que en la pérdida de ofensiva. Porque el ex prospecto Mario Martínez, al que también enviaron a Margarita, dejó de aparecer en el radar de la divisa occidental desde que detuvo su desarrollo en las menores de Seattle.

 

La opinión pública parece dividida en este tema. También hay versiones sobre la dificultad para negociar contrato con Jiménez o un supuesto malestar con él.

 

Lo primero tiene que ser descartado: el zurdo ya estaba firmado hasta el torneo 2014-2015, así que el asunto no es económico; además, entre Rivero y Hernández sumarán igual o mayor cantidad de ingresos, al combinar sus salarios.

 

Si lo segundo fuere cierto, hay que reconocer el tino de la gerencia cardenalera para negociar un cambio sin que aquello trascendiera a los medios, rebajando el valor del pelotero. Hoy Magallanes no consigue comprador para Alfonzo, posiblemente porque todos están sobre aviso de su deseo de vestir otro uniforme.

 

En la próxima columna veremos el cambio desde el punto de vista de Margarita.. Pero desde la acera de los pájaros rojos, vale la pena recordar una conclusión del físico Albert Einstein: no se puede aplicar la misma solución al mismo problema una y otra vez, si se buscan resultados diferentes.

 

Salir del gigantón de Bobare es una medida extrema, incluso traumática. Pero con él como enseña fueron eliminados en cuatro de los últimos cinco torneos. ¿Por qué habría de ser diferente en la 2014-2015?

 

Ningún otro pelotero habría permitido a los Cardenales obtener a dos jugadores del impacto de Rivero y Hernández. Ni Alcides Escobar ni José López, porque están limitados en la LVBP; ni César Izturis, Gabriel Noriega o José Peraza, el primero por veteranía y los últimos por juventud.

 

Entregar a Jiménez es un riesgo, ciertamente. Pero visto el panorama completo, el cambio era un mal necesario.

 

El tiempo dirá después si Lara consigue iniciar su hasta ahora esquiva búsqueda de triunfos en los playoffs.

 

Twitter: @IgnacioSerrano

www.elemergente.com

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Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

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