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Alex Cabrera, o cuando el gato ciego por fin caza al ratón

Esta idea tiene que quedar muy en claro al comenzar toda discusión sobre el dopaje: cualquier deportista puede usar sustancias ilícitas sin ser descubierto. Cualquiera. La clave para no ser sorprendido está en saber hacerlo.

 

¿Es culpable Alex Cabrera en México, pero inocente en la LVBP?

 

La lucha contra los esteroides, EPO, hormona de crecimiento humano, anfetaminas y tantas otras drogas capaces de mejorar artificialmente el rendimiento de un atleta está siempre un paso atrás de quien diseña la trampa.

 

Stan Conte, propietario del laboratorio BALCO, confiesa en el libro Juego de Sombras cómo fue posible que sus pupilos, entre ellos Jason Giambi, Barry Bonds y la doble campeona olímpica Marion Jones, se doparan sistemáticamente durante años, incluso en plena Villa Olímpica de Atenas, sin salir positivo jamás.

 

“La lucha antidoping es como el juego del gato y el ratón, sólo que el gato está ciego”, resumió Conte, lapidariamente.

 

Hay dos razones fundamentales para esa ceguera.

 

Primero, que las autoridades no saben qué sustancia buscar, hasta que alguien la filtra y se hace conocida. Mientras no haya sido introducido en las computadoras su composición química, cualquier nuevo esteroide, cualquier sustancia, pueden usarse impunemente sin ser detectadas, como hizo Jones en Atenas.

 

El segundo motivo tiene que ver con la disciplina que han desarrollado quienes forman parte de la industria de la trampa: si un deportista sabe la fecha en que será evaluado, le basta con parar a tiempo el uso de la droga prohibida, para que esta no aparezca en el despistaje, permaneciendo, sí, los músculos artificialmente creados, la mentirosa longevidad o la resistencia sobrehumana.

 

Cuenta el ex ciclista Tyler Hamilton en su autobiografía, Ganar a cualquier precio, cómo él, Lance Armstrong y el resto del equipo consumieron durante años, violando las normas una y otra vez, incluso en pleno Tour de Francia, sin llegar a ser descubiertos, simplemente porque supieron usar la sustancia correcta o demorar los exámenes el tiempo necesario para no ser descubiertos.

 

Es por esto último que la segunda prueba en el antidoping, para ser válida, tiene siempre que tomarse el mismo día que la primera prueba, ya que una semana, a veces algunas horas de diferencia, pueden permitir al cuerpo deshacerse de los rastros a través del metabolismo.

 

Cabrera negó siempre todos los rumores de dopaje vinculados con su imagen, desde que se supo que un paquete con vías y esteroides llegó a su nombre al clubhouse de los Diamantes de Arizona, en las grandes ligas, hasta su reciente carrera por el legendario récord de Baudilio Díaz y la Triple Corona de la LVBP.

 

En su carrera por la marca de Baudilio fue necesario acallar los rumores y pedir moderación a quienes sospechaban. Todo el mundo es inocente hasta que se pruebe lo contrario.

 

El Samurái ya no podrá limpiar su nombre ni siquiera en caso de que un segundo examen en México diera negativo, salvo que se trate de la misma orina entregada en la primera oportunidad. Así como antes era injusto acusarlo sin pruebas, así tampoco habrá certeza de que el tiempo transcurrido hasta la toma de la segunda muestra no haya sido la razón de una supuesta exculpación.

 

La Liga Mexicana de Beisbol se rige por los reglamentos del beisbol organizado, del cual forma parte, y es supervisada por la oficina del Comisionado de las grandes ligas. Su política antidopaje es la misma que la seguida en las menores. No suele haber improvisación allí.

 

¿Usó Cabrera sustancias anabolizantes u hormona de crecimiento humano en Venezuela, durante su fantástica temporada?

 

Aún no hay pruebas de eso. Pero así como era necesario darle antes el beneficio de la duda, aunque nadie en la historia de las ligas profesionales había hecho algo semejante a su edad, ahora es perfectamente natural asumir que esa, claro, debía ser la razón para que alguien a punto de retirarse regresara para conseguir lo que nadie jamás logró en sus mejores años, condiciones y juventud.

 

El debate sobre la reinstalación de Baudilio en su sitial de honor apenas está por comenzar. Basten apenas un par de datos para alimentar el otro debate, mucho más necesario.

 

El primero: que todavía no existe política antidopaje en la pelota venezolana ni aparente interés de las autoridades por diseñarla y aplicarla. Según la ley, le corresponde al IND y el Ministerio del Deporte, no a la LVBP. Mientras tanto, algunos grandeligas criollos afirman, off the records, que el uso de sustancias ilícitas en nuestro circuito es casi generalizado.

 

El segundo dato es anecdótico: en la 2013-2014, por instrucción de la entonces ministra Alejandra Benítez, personal del IND asistió dos veces al estadio Universitario, con el objeto de realizar los exámenes. De las primeras pruebas aún no se sabe el resultado; las segundas no se llevaron a cabo, porque no dejaron entrar a los funcionarios en el clubhouse.

 

Después de eso, ya no hubo nuevos intentos de hacer despistajes, mientras el Samurái seguía embalado en pos de Baudilio y de la Triple Corona.

 

Que los enviados del IND no pudieran entrar al camerino de La Guaira era, en diciembre, una anécdota lamentable.

 

Hoy tenemos claro que finalmente no hubo quien se sometiera a pruebas de verdad en la LVBP, incluyendo a Cabrera, y que cuando éste por fin cumplió con el procedimiento en México, dio positivo.

@IgnacioSerrano

www.elemergente.com

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Sobre el autor

Ignacio Serrano

Periodista egresado de la UCAB. Locutor. Colaborador y columnista de ESPN. Conductor de televisión

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