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¿Cantautor yo?

La buena onda de Drexler se apoderó del teatro rápidamente | Foto Williams Marrero

La buena onda de Drexler se apoderó del teatro rápidamente | Foto Williams Marrero

“No me gusta la palabra cantautor”, dijo tajantemente Jorge Drexler. A partir de ese momento, la entrevista con el uruguayo, que actuó en Caracas y Maracaibo el jueves 20 y el sábado 22 de junio, respectivamente, se convirtió de pronto en una discusión semántica. Decía: “Es una de las palabras que más interpretaciones tiene; tantas que no sé muy bien lo que quiere decir. Significa algo diferente en cada país. Y yo, por las dudas, no me atengo a esa definición”.

 Mientras lo escuchaba, pensaba en Oscarcito. ¿Por qué? Porque Oscar Hernández, el artista de 1,66 metros de estatura cuya fama creció gracias a un coro que dice “Tú eres perfecta”, fue elegido Cantautor del Año en los premios Pepsi Music 2013. La Academia Pepsi Music, que reúne a 200 músicos, críticos, periodistas, mánagers, productores e involucrados con la industria del espectáculo, decidió que Oscarcito fue el artista descollante del año pasado entre todos los que encajan en la categoría.

 

Oscarcito, el mismo personaje que grabó el videoclip Me gusta en Alcatraz con El Potro Álvarez, compitió con Judy Buendía, Lasso, Víctor Muñoz y el zuliano Ulises Hadjis, y venció en un proceso de votación en el cual el jurado, que escogió a los nominados, decidió un 50% y le dejó a la  audiencia el poder sobre el otro 50%.

 

Si consultamos el diccionario de la Real Academia Española, leemos: "Cantante, por lo común solista, que suele ser autor de sus propias composiciones, en las que prevalece sobre la música un mensaje de intención crítica o poética". El concepto coincide con uno que planteó Drexler, quien de inmediato demostró que le ha dado muchas vueltas al asunto: "En España, por ejemplo, el cantautor crea canciones políticas con poca atención en lo musical y mucho centro en las letras con contenido social”.

 

A medida que exponía sus motivos, me iba convenciendo de suprimir la palabra de mi vocabulario: "A mí también me gusta la bachata, la cumbia y el folclore. Me gusta Prince, Beck y Björk. Y también Sabina y Serrat. Pero a la mitad de los que te nombré no les dicen cantautores. A Simón Díaz a lo mejor no le dicen así, a pesar de que es uno de los grandes maestros de la canción en español”.

 

Quizá alguien lo llamé así. Pero es probable que no lo haga llevado por la franqueza de su obra y sí por la amplitud que permite el término al momento de buscar sinónimos. Al menos en lo que concierne a la Academia Pepsi, la palabra cantautor es excesivamente flexible. Podría decir mucho o nada. Por ejemplo, si Oscarcito y Ulises Hadjis (y Simón Díaz) son igualmente cantautores, un cantautor puede ser exactamente cualquier individuo que produzca canciones. No importa si contienen poesía o no. No es determinante la instrumentación, la intención, la temática, la actitud, la originalidad ni el propósito. Pero en mi cabeza, sigo creyendo que cantautores hay muy pocos. Asocio la palabra con criaturas honestas, que ignoran las leyes del marketing y hablan desde el corazón y jamás desde fórmulas preconcebidas. Pienso que son seres humanos que abren las puertas de su vida y su genio a todos, sin miramientos ni segundas intenciones. Que cantan porque no les nace hacer otra cosa. Que tienen la vocación del trovador, o acaso la del poeta loco y romántico, como Drexler, el mismo que estimuló esta reflexión.

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Sobre el autor

Gerardo Guarache Ocque

Periodista egresado de la UCAB. Músico. Locutor. Melómano

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