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Magallanes no se ha arrepentido

Roberto Espinoza se sitúa al lado izquierdo de Carlos “el Toro” Zambrano, que ensaya su repertorio en el bullpen antes de su primera apertura de la temporada.

"Estás en cuenta de 1-2, quiero un pitcheo afuera para ponchar. Prueba la slider", le dice el coach.

El envío muerde la esquina de adentro para un imaginario bateador derecho y Espinoza aprueba la localización del Toro.

"El éxito de un pitcher tiene que ver con la secuencia de los pitcheos, contra derechos y zurdos, así como en las diferentes situaciones que se presentan en los partidos. Si tienes eso claro, las posibilidades de conseguir una buena actuación se incrementan", suelta Espinoza, que esta temporada toma las riendas como coach de lanzadores del Magallanes a tiempo completo por primera vez desde la campaña 20032004.

El año pasado tuvo que dejar su cargo de scout de avanzada de la nave para asumir esa responsabilidad, tras el despido de Bobby Cuellar.

Entre el 19 y 30 de noviembre, en un lapso de 11 partidos, el pitcheo se desplomó y exhibió efectividad de 7.57 (83 CL en 98.2 INN), un WHIP de 1.78 y un average en contra de .329 (428-141), que precipitaron un registro de 2-9.

Desde entonces, en ronda regular, los Navegantes marchan con un promedio de 3.54 carreras limpias y récord de 25-11, sin incluir la jornada de ayer. Ambos registros son los mejores de la LVBP. "Pienso que todo este tiempo como instructor me ha dado las herramientas para transmitir, de manera pedagógica, mi filosofía de trabajo en una liga corta como esta. Agarré al equipo en un momento difícil y logré que los muchachos entendieran cómo quería trabajar", abunda Espinoza, que se desempeñó en esas labores con La Guaira (20052006 hasta 2007-2008) y Anzoátegui (2008-2009).

En la postemporada, los bucaneros jugaron para 14-9 y los brazos de su staff compilaron una efectividad de 3.88, muy por debajo de la media del circuito (4.31), camino al título. El anterior cetro de los bucaneros se remontaba a la zafra 20012002, también con Espinoza.

"Ha influido muchísimo", enfatiza el manager Luis Sojo, con relación a su coach.

"Uno como técnico es más un motivador que otra cosa. Una palmadita en el hombro es muy importante y Roberto es esa persona. Al mismo tiempo es muy competente y metódico".

Para Espinoza lo más difícil es lidiar con los diferentes caracteres del personal a su disposición.

"Debes adaptarte a cada una de las personalidades y entenderlas. Hay que preguntarse dónde están mentalmente, para saber su disposición, capacidades y el momento en el que pueden responder. Luego trabajas de acuerdo al nivel de cada uno de ellos", dice el valenciano, de 52 años de edad. "No es lo mismo alguien con experiencia de grandes ligas a un chico de clase A".

Lo importante es sacarle el mejor provecho a lo que se tenga disponible, pues el roster cambia semanalmente y el talento fluctúa de un mes a otro. Los tiempos son muy cortos y la capacidad de respuesta tiene que ser inmediata.

El derecho David Bromberg, que la temporada anterior fue despedido por los Tigres, mejoró su rendimiento bajo la égida de Espinoza y este año aparece entre los líderes en efectividad (3.14).

"He trabajado mucho con él", refiere el importado.

"No es que Greg (Sabat, instructor de Aragua) no haya sido, sino que Espinoza me ha ayudado a mejorar algunas cosas".

Espinoza, es junto con Jesús Hernández (Caracas) y Oswald Peraza (Lara), los únicos coach de pitcheo nativos en la LVBP, una tendencia que se ha mantenido a lo largo del tiempo.

"No me gusta hablar de mí mismo. Pero (los equipos) deberían ser más abiertos a la idea de brindar esas oportunidades, si se trata de alguien con experiencia".

Hasta ahora, Magallanes no se ha arrepentido.

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Sobre el autor

Alexander Mendoza

Periodista deportivo egresado de la UCV. Fue Jefe de Prensa de Navegantes del Magallanes BBC.

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