• Caracas (Venezuela)

Al instante

blog-head

Richard Hawley, el último de los románticos

Quizá Richard Hawley no sea el cantautor británico más conocido fuera de Inglaterra, una circunstancia que no se corresponde con la calidad y vitalidad de su obra. Siete discos en solitario durante este siglo y dos en los años noventa con la banda Longpigs certifican la capacidad creativa de este guitarrista, compositor y cantante, dueño de una cálida y seductora voz barítona que pudiera recordar a Scott Walker, aunque sus influencias nacen en Roy Orbison y Elvis Presley, y se extienden hasta Nick Drake, Jarvis Cocker, Neil Hannon y Chris Isaak.

Nacido en Sheffield en 1967, la ciudad que lo inspira y a la que dedica muchas de sus canciones y títulos (la cual se volvió musicalmente importante desde que The Human League revolucionó el synth pop a fines de los setenta y luego con el gran impacto de Pulp en los noventa), Hawley ha cabalgado con sinuosa habilidad entre las canciones de corte intimista y fracturada belleza, y la estridencia controlada de las guitarras eléctricas. En su obra, coherente y emotiva, demuestra una excepcional virtud para crear melodías pop cargadas de nostalgia y melancolía.

Durante su paso por Longpigs, en plena efervescencia del fenómeno britpop en los años noventa, pocos imaginaban que Hawley pasaría de ser un excelente guitarrista ­cotizado por muchos­ a un cantautor de altos quilates. Tras disolverse la banda, pasó a formar parte de Pulp, banda fundamental a la que acompañó como guitarrista en vivo. Jarvis Cocker percibió que su paisano de Sheffield estaba para grandes cosas y lo animó a grabar su homónimo mini LP en el año 2000, lo que resultó en un maravilloso puñado de canciones, que inmediatamente fueron seguidas por Late Night Final (2001), una gema con pinceladas de folk, blues, country y psicodelia. Dos años después se despachó con el más sofisticado Lowedges (2003), con arreglos de cuerdas, contrabajo y agudas guitarras, dejando colar nuevas influencias como la de Nick Cave.

Durante el tiempo que siguió, Hawley fue requerido por muchos artistas como músico de sesión y arreglista, pero su foco y habilidad para crear canciones de impacto inmediato en el oyente siguió creciendo. En 2006, el elegante y exquisito Coles Corner (2005) ­llamado así por una esquina de su ciudad­ fue nominado a los Mercury Prize Awards, pero el reconocimiento se lo llevó Artic Monkeys con su disco debut. Al momento de recibir el premio, Alex Turner exclamó: "¡Alguien que llame al 999, Richard Hawley ha sido robado!".

Lady’s Bridge (2007), la joya de la corona, es un disco inspirado por su ciudad. Su nombre es tomado del más antiguo puente que une la zona obrera (de la que proviene) con la de clase media.

También fue un homenaje a su padre Dave, fallecido en aquel tiempo, un teddy boy de la primera generación de los años cincuenta admirador de Gene Vincent, quien por años tocó rockabilly, blues y otros géneros con decenas de músicos ­entre ellos Muddy Waters­ mientras trabajaba de día.

Fue una de sus grandes influencias.

Hawley siguió expandiendo su mundo poético con Truelove’s Gutter (2009), con nuevos arreglos e instrumentación más rebuscada, hasta llegar a Standing at the Sky’s Edge (2012), un sorprendente disco en el que las murallas de guitarras eléctricas se imbrican con sus distintivas baladas.

Las canciones de Richard Hawley seducen sin remedio. Difícil resistirse a su influjo.

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

  • Addthis Share:

Histórico